viernes, 20 de noviembre de 2015

Niños y adolescentes han estado más expuestos a la violencia en 2015

En el municipio Caroní, en lo que va del año, han muerto de forma violenta 40 menores de edadEn el municipio Caroní, en lo que va del año, han muerto de forma violenta 40 menores de edadFoto Archivo
Cecodap presentó un balance semestral del impacto de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes en Venezuela, basándose en el análisis hemerográfico de 7 mil 790 noticias publicadas en 34 periódicos, siete de circulación nacional y 27 regionales.
   
 
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¿Por dónde empezar? 
 Planes de prevención diseñados para adolescentes, por ser el grupo más vulnerable a la violencia.
 Diseñar y aplicar mecanismos expeditos de denuncia y tratamiento de los casos de violencia.
 Evitar la impunidad en los casos de violencia contra la niñez y adolescencia.
 Creación de un registro nacional sobre violencia contra la niñez y adolescencia.
 Fortalecer el Sistema Nacional de Protección de la Niñez y Adolescencia y garantizar su efectivo funcionamiento.
 Impulsar la participación de niños, niñas y adolescentes en la construcción de políticas de abordaje de la violencia.
Casos sociales
Los casos de violencia social vienen dados por carencias del sistema que vulneran y/o ponen en riesgo la vida de niños, niñas y adolescentes. La precaria situación del sistema de salud por contaminación en centros hospitalarios, la negligencia médica y muerte por contaminación intrahospitalaria son los ejemplos más claros, al registrarse 78 casos. A esto se suman las quejas por condiciones de niños, niñas y adolescentes en refugios (37) y 13 casos de situaciones de insalubridad que ponen en riesgo la salud de los menores de edad.
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El sonido de los tiros alertan que algo no está bien en el sector. El rumor se propaga rápido y poco a poco, la gente empieza aglomerarse. Quizás no conocen a la víctima, pero todos desean ver.
En su mayoría son niños y adolescentes. Unos aún hasta con el uniforme del colegio puesto. Esperan con ansias ver cuando el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) levante a la víctima.
Una jovencita se mantiene a pocos metros, entretenida comiéndose una chupeta mientras aguarda por ese momento. “¿No te da miedo ver el cadáver?, ¿no te dará pesadillas?’. Pero ella responde serenamente: ‘No vale, ¿por qué me va a dar miedo?’”.
No hay temor, ni preocupación. En fila se acercan a ver, contemplar, murmurar y hasta sacar una foto. Eso es el día a día en una escena del crimen, en cualquier barrio de Ciudad Guayana.
Venezuela fue catalogada por la asociación civil mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal, como el tercer país más violento del mundo. Mientras que en el listado de las 50 ciudades más violentas, Caracas ocupa el segundo lugar; Valencia el séptimo puesto, y Ciudad Guayana el decimosegundo.
Cifras en aumento
Integrantes de los centros comunitarios de aprendizaje (Cecodap), presentaron un balance semestral del impacto de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes venezolanos.
Teniendo como aval el análisis hemerográfico de 7 mil 790 noticias publicadas en 34 periódicos, siete de circulación nacional y 27 regionales. Estos realizaron un monitoreo entre el primero de enero y el 30 de junio de 2015 y determinaron que hubo un incremento del 12 por ciento en la violencia contra niños, niñas y adolescentes al pasar de 2 mil 780 en el mismo período del año 2014 a 3 mil 125 casos.
Divididos de la siguiente forma: 34,27% corresponde a violencia social; 30,37% a violencia escolar; 19,74% a accidentes; 6,43% a violencia sexual; 5,44% a violencia familiar; 3,46% a violencia institucional y 0,29% a otros tipos de violencia.
En dicho balance ejemplifican que el homicidio sigue siendo la forma más común de violencia social contra niños, niñas y adolescentes. Teniendo un ligero aumento al pasar de 455 (primer semestre 2014) a 457 (primer semestre 2015).
“El delito de homicidio es la máxima demostración de la masculinización de la violencia social. Al analizar los registros de homicidio encontramos que las víctimas son predominantemente adolescentes, entre 12 a 17 años, (94%) y de sexo masculino (91%)”, destacan los representantes de Cecodap.
Afirman que durante el período de análisis contabilizaron 151 niños, niñas y adolescentes heridos por armas de fuego, 63 fueron testigos presenciales de homicidios, 34 víctimas de robo, 28 desaparecidos, 22 secuestrados y 17 heridos por armas blancas.
Violencia en la escuela
La figura de la institución también ha cambiado y con ello ha dado paso al incremento de la violencia en sus áreas. El balance de Cecodap arroja que aumentaron en un 74% los casos de violencia escolar, al pasar de 544 registros en el primer semestre de 2014 a 949 en igual lapso de 2015 en los que se reseña algún tipo de violencia dentro de planteles educativos.
La mayoría de los casos están referidos al robo de escuelas (24%). “El primer semestre de 2015 fue bastante conflictivo y lo demuestra el hecho de que las protestas de docentes (15%), padres (8%) y estudiantes (5) están entre los asuntos más reseñados. Los primeros reclaman mejoras salariales, discusión de contratación colectiva y mejores condiciones laborales; mientras que los segundos exigen principalmente mejoras en sedes escolares, seguridad en los planteles y calidad de la educación”.
   
 
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MÁS INFORMACIÓN 
 
   
La presencia de armas en instituciones educativas se evidencia al ocurrir dos homicidios por violencia escolar (1 más que en el primer semestre de 2014) y 10 estudiantes fueron heridos, de estos tres fueron por armas de fuego, dos por armas blancas y dos por bombas molotov. Además se localizaron tres estudiantes portando armas de fuego y uno con arma blanca.
Medidas
Tanto Óscar Mirle como Fernando Pereira, ambos directores de Cecodap, coinciden que ante la creciente escalada de violencia, que cada día cobra más vidas de niños, niñas y adolescentes, el Estado, en la administración del gobierno de turno, debe diseñar y ejecutar políticas públicas enmarcadas dentro de un plan específico de atención y protección de niños, niñas y adolescentes.
“Con los recursos financieros y de infraestructura para ejecutarlo, y se debe garantizar la articulación y actuación coordinada de instituciones ministeriales, educativas, religiosas, de investigación, organizaciones civiles y la familia, en pro de una mejor calidad de vida para niños, niñas y adolescentes”, afirmaron.

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