sábado, 17 de octubre de 2015

Vigilantes sin blindaje contra el hampa


Hay empresas de seguridad que contratan a sujetos con prontuario

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Hay custodios que no cuentan con equipos para trabajar de forma adecuada y carecen de entrenamiento en el área de defensa personal FERNANDO SÁNCHEZ
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NATALIA MATAMOROS |  EL UNIVERSAL
domingo 11 de octubre de 2015  12:00 AM
Hace dos meses Luis Velásquez se quedó sin trabajo. Laboraba como obrero en una constructora y lo despidieron porque se paralizó la obra. En este sector no ha tenido suerte, por lo que introdujo su curriculum en una empresa de vigilancia privada. Fue seleccionado. Tiene la misión de custodiar un conjunto residencial de la calle Las Canteras de El Hatillo.

Su experiencia laboral en este campo no ha sido satisfactoria, pero prevalece la necesidad de mantener a sus tres hijos. Desde que vigila el complejo residencial ha pasado dos sustos por individuos armados. Hace dos semanas, cerca de 15 motorizados se acercaron a la garita pasadas las 11:00 p.m. Tres de ellos se subieron la franela y le mostraron sus pistolas que se metieron debajo del pantalón. "Eran miembros de un grupo colectivo y pretendían invadir unas torres, ubicadas en la parte alta del sector. Los tuve que dejar pasar, no tenía alternativa. No tengo armas. Solo tengo un radio, a través del cual me comunico con el dueño de la empresa. Él es un efectivo de la Guardia Nacional, pero a veces atiende y otras no. En este caso, no me atendió y en mi celular no tenía saldo para llamar a Polihatillo, no se qué pasó con esos hombres".

La semana pasada un sujeto que viajaba en un vehículo se detuvo frente a la casilla de vigilancia. Bajo el vidrio y lo apuntó. Le dijo que le subiera la barra de control de acceso para entrar. Iba a buscar a un propietario. "Le escribí un mensaje de texto para que llamara a la policía. A los 10 minutos el sujetó bajó a exceso de velocidad y se llevó la barra por delante. No pasó a mayores. Me imagino que la persona que buscaba, no se encontraba. Luego un sujeto golpeó la máquina de control de acceso a la urbanización y se la llevó". 

Velásquez tomó la decisión de trabajar hasta diciembre como custodio del complejo urbanístico porque teme morir a manos del hampa. "No podemos usar rolo ni paralizer porque está prohibido. Cuando algún sujeto sospechoso viene alzado y quiere entrar al edificio y veo que no está armado me defiendo con las técnicas que aprendí en el barrio, a golpe limpio, porque no recibí adiestramiento en la empresa", expresó. 

Sin protección 

Según Einer Giulliani, secretario de seguridad de El Hatillo, hay empresas de seguridad que no entrenan a sus funcionarios. Ellos no reciben cursos de defensa personal, ni de cómo actuar cuando hay una situación de riesgo, no conocen las estructuras de las zonas residenciales donde trabajan y tampoco cuentan con equipos de tecnología para ejercer su labor preventiva: sala de monitoreo, teléfonos y una garita con vidrios blindados. Además, los sueldos son bajos y algunos no cuentan con una póliza de seguros en caso de que les pase algo.

De hecho, según Velásquez los sueldos de los custodios de las urbanizaciones privadas oscilan entre 12 y 16 mil bolívares, con horas extras y cestatickets incluidos. "A mi no me alcanza y mi esposa tiene que trabajar como doméstica en casa de familia para ayudarme. De hecho, no he podido terminar de comprar los útiles de mis chamos", refirió el custodio.

Empresas fantasmas

Para Egildo Luján, propietario de una empresa de seguridad y expresamente de la Cámara Nacional de Vigilancia Privada, actualmente hay cooperativas que no cumplen con los requisitos exigidos por el Ministerio para las Relaciones interiores, Justicia y Paz para trabajar como empresas de vigilancia. Estas organizaciones no pagan impuestos, no equipan a sus funcionarios y no les pagan un sueldo acorde con sus necesidades mínimas.

"Anteriormente la Canavipro, que está inoperativa, tenía una oficina de investigación para verificar si los vigilantes de las empresas debidamente registradas tenían antecedentes penales. Ahora no existe este tipo de control e ingresan a trabajar en esta área sujetos con prontuarios y que son cómplices en los robos y hurtos de viviendas", refirió. 

Manuel Tangir, secretario de seguridad de Baruta, destacó las falta de incentivos económicos y sociales ha contribuido a que los vigilantes se conviertan en cómplices en robos y hurtos en zonas residenciales. Más del 30% de estas acciones delictivas en la jurisdicción involucran a custodios. 

"Hace poco en una residencia donde unos sujetos ingresaron a robar. El vigilante fue amordazado y atado. Descubrimos que el custodio era cómplice de los antisociales, les suministró los datos de los propietarios que robó, sus entradas y salidas, los vehículos que poseen, entre otros". Para Tangir, debe reformarse el oficio del vigilante como se hizo en Colombia y Ecuador, brindándoles formación en el área preventiva.

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