lunes, 8 de junio de 2015

La otra condena: El drama de ser familiar de los presos


Día a día aguantan sol, lluvia y maltratos para llevarle comida a sus familiares

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La vida de los familiares de los presos se convierte en un corre corre para garantizarles la comida diariamente FERNANDO SÁNCHEZ
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CARLOS D'HOY |  EL UNIVERSAL
martes 2 de junio de 2015  12:00 AM
La rutina de Yusmari Hernández cambió totalmente desde que su esposo está preso, antes su mayor complicación era cuadrar el horario de trabajo para llevar y buscar a sus hijos al colegio ubicado a pocas cuadras de su casa. Tras la detención no sólo debe velar por eso; además debe preparar comida para "casi un batallón" y llevarla hasta los calabozos de la zona 2 en Catia, a la misma hora en que salen sus hijos de clase, "porque si llego después de la 1:00 pm, no me dejan pasar la comida y mi esposo se queda frito" y lo peor es que vive en El Cementerio.

Yuruaní Silva, también esposa de un encarcelado en el mismo centro, agrega que todos los días gasta al menos cien bolívares sólo en agua, ya que en el centro no cuentan con agua potable.

Por su parte Yolimar Castillo, quien tiene un familiar en los calabozos de Polimiranda, agregó que cuando los internos se enferman todo se complica, "es un problema porque los policías no nos dejan llevar medicinas, imagínate lo que es pasar un dolor de muelas fuerte sin nadie que pueda atenderte".

Las historias de Yusmari, Yuruaní y Yolimar son las de miles de mujeres y hombres que día a día aguantan sol, lluvia y maltratos, ese es el día a día de quienes vieron su vida trastocarse por errores cometidos por sus familiares.

"No hay espacio suficiente"

El criminólogo Javier Gorriño, explica que la decisión de mantener a los detenidos en los retenes policiales, es consecuencia directa de del cierre de varias de las más importantes cárceles del país , por lo que ahora no hay espacio para tanto preso".

"Con la decisión de mantener a los detenidos en las sedes policiales, el ministerio se libra de un problema y se lo pasa a las policías y a los familiares de los presos, que finalmente son quienes pagan los platos rotos, porque deben cubrir la alimentación diaria, medicinas y todo lo que requieran sus parientes".

Garantizada alimentación 

Sin embargo la viceministra de Formación Educativa y Asuntos Sociales del Ministerio para el Servicio Penitenciario, Mariely Valdez, asegura que el ministerio ha realizado inspecciones y ha dictado orientación en los centros detención que han requerido de su apoyo. Comprende la situación por la que atraviesan muchas comisarías policiales, y asegura que el sistema penitenciario se encuentra en proceso de transición "del viejo y anárquico sistema que teníamos a uno en el que se tome en cuenta al recluso". Valdez señala que en tres años se ha transformado 80% de las cárceles a centros en los que se garantiza la alimentación, salud y vestimenta de todos los internos, así como el proceso de reeducación para su reinserción en la sociedad

Condena injusta

Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) finalmente dice que la situación por la que atraviesan los familiares de los detenidos es "una condena injusta que se le impone a una persona por el hecho de estar casados o vinculados consanguíneamente a un presunto delincuente".

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