domingo, 5 de octubre de 2014

Secuestradores inexpertos ponen en riesgo vida de sus víctimas


Expertos aseguran que bandas delictivas de la actualidad son más violentas.

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La semana pasada el Cicpc halló el cadáver torso y las piernas de José Maia en Gramoven, Catia (G.S)
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THABATA MOLINA |  EL UNIVERSAL
domingo 5 de octubre de 2014  07:07 AM
El secuestro y posterior asesinato de José Alberto Maia Sardinha dejó al descubierto que las bandas delictivas dedicadas a cometer plagios en el país, ya no persiguen preservar la vida de sus víctimas para obtener beneficios económicos.

El comerciante de origen portugués, de 37 años, había sido secuestrado el 8 de julio de 2014 en la calle Colombia de Catia. Sus victimarios se comunicaron de inmediato con los familiares para pedir rescate y cuatro días después lo mataron y lanzaron su cabeza y sus manos en la avenida San Martín, a pesar de que los parientes negociaban su liberación.

"En el país han surgido recientemente bandas de inexpertos que antes se dedicaban a cometer robos y que ahora incursionan en secuestros. No tienen la pericia para manejar estas situaciones y cuando se sienten amenazados por las autoridades ponen en riesgo la vida de sus víctimas o las matan", explicó el comisario Sergio González, ex jefe de la División Antiextorsión y Secuestros del Cicpc.

Es un agravante 

Dentro de las estadísticas de la policía científica solo tienen que durante todo el 2014 han muerto tres víctimas de secuestros mientras estaban en cautiverio. Sin embargo, entre abril y septiembre se han conocido por lo menos siete casos con nueve víctimas.

La muerte de un víctima de secuestro mientras está en cautiverio es un agravante, de acuerdo con lo establecido en el numeral 7 del artículo 10 de la Ley Contra el Secuestro y la Extorsión.

El texto legal establece que la pena por secuestro va de 20 a 30 años, mientras que el agravante supone un incremento de un tercio de la sanción que sea impuesta.

"Anteriormente el secuestrador sabía que el objetivo principal de su acción era obtener el pago y se esmeraba por cuidar a la víctima. De hecho, cuando se sentían amenazados preferían liberarla", comentó González.

En el caso de Maia, la banda delictiva que actuó estaba integrada por siete delincuentes, entre ellos un adolescente de 17 años. Tres fueron ultimados por el Cicpc el 22 de septiembre en el sector El Hueco de Gramoven. En ese lugar las comisiones hallaron enterrados el torso y las piernas de la víctima, más otros dos cadáveres.

Exacerbación de la violencia 

El abogado criminólogo Javier Gorriño advirtió que otro factor que influye en el asesinato de las personas víctimas de secuestro es la exacerbación de la violencia por parte de los delincuentes, quienes actúan bajo los efectos de las drogas y no miden las consecuencias de sus actos.

"La gente temerosa prefiere no denunciar y negociar con los secuestradores, sin pensar en el riesgo que significa dejar la vida de un familiar en manos de un delincuente inexperto, sin valores, al que le da lo mismo cobrar un rescate que matar al secuestrado", expresó Javier Gorriño.


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