martes, 9 de septiembre de 2014

Reo fue lanzado de torre en penal de Puente Ayala




09.09.2014 09:17 AM Carlos Eduardo Silva, de 36 años, terminó muerto en manos de compañeros de celda. El hecho ocurrió la mañana de ayer en el Internado Judicial José Antonio Anzoátegui

Lissette Escudero Yajure lescudero@eltiempo.com.ve
Privado de libertad murió al ser arrojado al vacío en Puente Ayala
Privado de libertad murió al ser arrojado al vacío en Puente Ayala Foto: José M. Abreu
Barcelona.- La mañana de ayer, un recluso del Internado Judicial José Antonio Anzoátegui de Barcelona fue lanzado desde una de las torres, y falleció producto de la caída.   
El privado de libertad fue identificado como Carlos Eduardo Silva, de 36 años de edad.
El hombre, quien presuntamente fue arrojado al vacío por  compañeros de celda, tenía seis años recluido  en la cárcel de Puente Ayala, tras participar en una riña que terminó en homicidio.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), realizaron el levantamiento del cadáver y lo trasladaron a la morgue del hospital Luis Razetti, donde llegó alrededor de las 3:40 de la tarde.
En el anfiteatro forense le observaron una fractura de cráneo severa y otra en la pierna izquierda.
Silva estuvo  residenciado en la calle Venezuela de San José de Guanipa.
Dolientes
El papá del infortunado, quien se identificó como Rafael Ramón Centeno y dijo estar domiciliado  en Guanta, relató que a las 11:30 de la mañana recibió un mensaje de texto en el que le informaban que su hijo se había electrocutado con un cable. 
Sin embargo,  fuentes del penal indicaron  que al hombre  lo asesinaron  “porque se  había mordido un cable”. Esta  expresión podría significar que se metió en  problemas, con alguien  dentro de la cárcel.
Al parecer, durante la última visita  familiar otro recluso consiguió a Silva “manoseando” a su hija, por lo que le habría jurado la muerte.   
 Centeno detalló que su hijo  cayó preso hace seis años,  porque se involucró en una riña, en la que un sujeto quedó gravemente herido y después  falleció.
 Agregó  que la última vez que habló con su hijo fue el sábado, cuando le escribió para pedirles que le llevaran comida el domingo, porque ya se le estaba acabando el mercado que le hacían mensualmente.
El progenitor le dijo que no podían ir,  pues no tenían carro, pero que en el transcursos de la semana le llevarían  los alimentos.
Centeno acotó que estaba separado de la mamá de su hijo desde que éste  era tan solo un niño. Precisó que Silva era el mayor  de tres hermanos y deja cuatro hijos.

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