jueves, 3 de abril de 2014

Por cada 100 mil usuarios del metro se cometen 14 delitos



Incremento de la inseguridad obedece a falta de vigilancia y controles de acceso

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Señalan que promesa de incrementar la vigilancia de la PNB dentro del subterráneo nunca se concretó EDSAU OLIVARES
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NATALIA MATAMOROS |  ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
domingo 30 de marzo de 2014  12:00 AM
En una costumbre se ha convertido la comisión de hechos delictivos en las instalaciones del Metro de Caracas. Según reportes de la cuenta Twitter @caracasmetro, diariamente los usuarios del sistema denuncian entre dos y tres robos y hurtos. El martes, cuando se produjo el apagón en el centro de Caracas, esta cifra se duplicó. Los espacios del subterráneo también han servido de escenario de homicidios. Este viernes a las 8 a.m. Carlos Julio Parriaga fue acribillado dentro de la estación El Valle de la línea III. 

En esta misma semana, sujetos armados atracaron la casilla de venta de boletos de la estación Carapita. También hubo arrebatones de celulares en Plaza Venezuela y en el andén de la estación Artigas. A esta cadena de situaciones irregulares, se le suma el robo a mano armada de dos periodistas en horas distintas en un mismo día ocurrido el pasado viernes 21 de marzo. Esa misma tarde a otro comunicador social, Alejandro Botía, recibió un disparo a pocos metros de la salida de la estación Palo Verde.

Eran las 3 p.m. y Botía se dirigía a su casa, ubicada en Lomas del Avila. Tomó el tren con dirección a Palo Verde, después que pasó uno de los torniquetes para avanzar hacia las escaleras mecánicas que lo conducirían a la salida. De pronto observó una cantidad de personas que desesperadas corrían de un lado a otro y escuchó un disparó. Sintió un dolor intenso en su rodilla izquierda. Recibió el disparo que había rebotado en un objeto de metal que llevaba en sus manos. "Decenas de personas se aglomeraron a mi alrededor, pidieron ayuda, pero no fue sino 10 minutos después del hecho que el personal del Metro me auxilió y luego de una hora y media llegaron funcionarios de los Bomberos para trasladarme a la Clínica Metropolitana. Allí permanecí recluído un día. En el lugar donde ocurrió no hubo movilización policial porque no había vigilancia".

Estos delitos han quedado impunes. Según Ricardo Sansone, miembro de la directiva de la Asociación Civil, Familia Metro, hasta principios del año 2000 el Metro de Caracas figuraba en los primeros lugares en los estándares de seguridad que manejaba la Asociación Latinoamericana de Metros y Subterráneos. Este panorama se revirtió y ahora es criticado por la indefensión en que se encuentran los usuarios ante la acciones hamponiles. 

"Para el año 1998 por cada cien mil pasajeros transportados, se reportaban siete hechos delictivos. En el 2012 por cada 100 mil viajeros que se desplazan en el subterráneo se registran 14 actos delictivos, unos 300 al día. Encabezados por hurtos con destrezas y robos masivos con el uso de armas cortantes y de fuego. La tasa sigue en ascenso. Aunque la masificación del sistema ha contribuido a fomentar la delincuencia en las instalaciones, anteriormente las 49 estaciones que integraban el metro, contaban con 150 funcionarios de la Policía Metropolitana que estaban entrenados para trabajar allí. Conocían las instalaciones y además los procedimientos. Además de ello, laboraban cerca de 40 guardias patrimoniales que monitoreaban las cámaras de seguridad, hacían recorridos en horas pico y estudiaba el flujo de usuarios. Se trabajaba de forma coordinada y con un plan de trabajo para las tres brigadas. Pero se paralizó el crecimiento de estos grupos de seguridad y la Policía Metropolitana fue eliminada, lo cual produjo el resquebrajamiento de una estructura diseñada para garantizar la seguridad del usuario día y noche. También había controles de acceso, pues aquellas personas que pescaban más de media hora en la estación eran interceptadas por los funcionarios. Una persona que permanecía mucho tiempo en la estación era llamada para que explicara las razones de su estadía y desalojada de inmediato". 

A finales de 2010 fueron incorporados funcionarios de la Policía Nacional para custodiar las estaciones del Metro. Fueron distribuidos en cinco por cada estación, pero de acuerdo con Carlos Becerra, administrador de la cuenta@caracasmetro, actualmente "en la mayoría de las estaciones no hay. Los pocos efectivos no hacen recorridos y se reúnen en los puntos de inscripción del Registro Electoral. No hacen trabajos preventivos, sino reactivos, además que no están preparados para trabajar en subterráneos".

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