domingo, 2 de febrero de 2014

A 20 años y 9 meses condenaron al asesino de Chantelle Prado


Luego de suspenderse tres veces la audiencia, finalmente ayer se realizó. La fiscal 28 del Ministerio Público, doctora Gloria Briceño, logró la condena de 20 años y 9 meses para Ramón Augusto Mendoza Pereira, de 31 años de edad, quien admitió los hechos tras la acusación por el delito de homicidio intencional con agravante de feminicidio.
Mendoza Pereira cumplirá su pena en la cárcel Santa Ana del estado Trujillo, luego de ser capturado horas después del asesinato de Chantelle Prado, ocurrido el pasado primero de septiembre del año 2013, en las afueras de un reconocido local nocturno, al este de Barquisimeto.
Ashley Prado, hermana de la víctima, dijo no sentirse feliz, pues a su juicio, no debieron reducirle la pena por admisión, "pero es lo máximo que se consiguió y estamos tranquilos. Por lo menos sabemos que no habrá posibilidad que pueda pasar algo, como un beneficio del Plan Cayapa”.
Tanto para Ashley, como para sus otros dos hermanos y sus padres, estos meses han sido "terribles”, como ella los describe. "No solo mató a Chantelle, nos mató a nosotros”, aseveró, "desde que ella no está no hay palabras de aliento que puedan reconfortarnos”.
En la temporada decembrina la tristeza fue el principal sentimiento, "porque ella era muy alegre y ahora no la teníamos presente”, comentó Prado. Reconoció haber conseguido justicia e invitó a quienes están pasando por una situación similar a que sean constantes, perserverantes, "hay que hacer de todo para lograr el objetivo”.

Reconstrucción del asesinato

Consternados, tristes y conmocionados, estaban los amigos y familiares de Chantelle Prado, de 24 años, aquella mañana del primero de septiembre a las afueras de la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda, luego de conocer la lamentable noticia del feminicidio número 30, cuyo autor material fue su expareja.
La versión de ese día es que, la joven estudiante del cuarto año de derecho de la UFT, estaba desde la noche del sábado en el local nocturno, vestía un pantalón rojo y blusa negra, después arribó Ramón Augusto Mendoza Pereira, con quien mantuvo una relación sentimental ocho años y que desde hacía ocho meses habían finalizado.
El hombre la vio acompañada por otro joven, por lo que los celos lo invadieron, fue hasta donde ellos estaban y discutieron, el personal de seguridad de la discoteca calmó la situación; algunos presentes comentaron que la joven empezó a llorar en medio de la celebración.
Mendoza Pereira fue insistente, hasta que lo sacaron del sitio pero horas más tarde, seguía en las adyacencias esperando a la pareja, hasta las 04:30 a.m., aproximadamente, cuando ella pensó que para calmarlo, era mejor darle la cara, le dijo: "Ramón, yo te amo. ¡Cálmate!”, pero él sacó un arma de fuego, apuntó en la cabeza al acompañante de la mujer, intentó dispararle en dos oportunidades pero las balas no salieron, después fue hasta ella y apretó el gatillo en varias ocasiones, impactándola en diferentes partes del cuerpo.
Los presentes en el sitio del suceso, la llevaron hasta una clínica privada para brindarle los primeros auxilios, una de sus amigas, en el camino le decía: "¡gorda, gorda, háblame, contéstame!”, pero nunca dijo nada. Al llegar al centro asistencial, los médicos informaron que estaba sin signos vitales, pero que además de las heridas por arma de fuego, también presentó algunos hematomas, como si la hubiesen golpeado.

Él estaba obsesionado

El día del asesinato, se conversó con María Gabriela Oropeza, amiga desde la infancia de la infortunada dama, y su madre Mary Carmen Brant, quien se consideraba como otra mamá de la fallecida. Dijeron que el hombre de 31 años, "se ponía como loco cuando ingería bebidas alcohólicas”, incluso comentaron que hacía unos tres meses, antes del suceso, firmaron una caución en la prefectura de Iribarren, donde no podían ni hablarse.
"En una oportunidad Chantelle estaba en casa de sus jefes, andaba con uno de los hijos de ellos, pero ahí, en la urbanización La Segoviana vivía Ramón, al darse cuenta, les reclamó e incluso golpeó al muchacho y a ella la empujó, razón por la cual lo denunció. Ella estaba muy nerviosa. Sentía miedo. En esa oportunidad se quedó tres días en mi casa”.
Según ellas, los últimos días de la menor de cuatro hermanos, se sentía perturbada, pues aparentemente, un carro negro la estaba persiguiendo y ella se lo había dicho a sus amistades más cercanas. Para el momento de su muerte estaba soltera y sin pretendientes. María Gabriel y Mary Carmen le habían aconsejado que se fuese a su tierra natal, Inglaterra, pero no quiso.
"Chan”, como cariñosamente le llamaban , estudió primaria en el colegio Aplicación, pero finalmente se graduó en el Cultura, donde pudo cosechar grandes amistades que conservó hasta su último respiro. "Era una bella persona, colaboradora, ayudaba a todo el mundo sin esperar nada a cambio”.

Chocó, lo detuvieron y lo confesó 

Después de cometer el feminicidio, Ramón Augusto Mendoza Pereira, se dio a la fuga en su vehículo Ford Focus, de color blanco, signado a las placas BBO80F, con destino a El Tocuyo, de donde era, pero en el caserío Cerro Pelón del municipio Morán, chocó con un poste.
Una comisión del cuerpo de Bomberos fue hasta el sitio a auxiliar, mientras que los efectivos de la Policía del estado Lara, hicieron lo propio, pero al tomarle los datos, se dieron cuenta que iba bajo efectos del alcohol y confesó que había asesinado a su expareja, afuera de un hotel, al este de la ciudad, por lo que lo detuvieron inmediatamente.
Al hombre, de 31 años, lo llevaron hasta el hospital Baudilio Lara de Quíbor, para ser atendido. El médico de guardia informó que no presentó signos de lesiones pero sí se constató intoxicación etílica. El mismo vestía un blue jeans, camisa blanca (manchada de sangre) y zapatos negros casuales, en ese momento.
Mendoza Pereira, dijo que era obrero de la clínica de Oído, Naríz y Garganta, cuyo propietario, es su padre y que residía junto a él en la urbanización La Segoviana, parcela 21, vía El Ujano.

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