
Al menos 162 cadáveres han ingresado a la morgue en febrero
Un vendedor de zapatos recibió seis disparos en una cancha de Caricuao
La joven se negó a revelar su identidad y se vio obligada a declarar de espaldas a las cámaras por temor a represalias de los azotes
ENIO PERDOMO
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TOMÁS ARTURO R. GONZÁLEZ EL UNIVERSAL
martes 14 de febrero de 2012 12:00 AM
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El miedo se apoderó de uno de los familiares de Yilbert Rafael Díaz Da Costa.
A pesar de la sensación, se atrevió a declarar de espaldas a las cámaras de los medios de comunicación del país para denunciar el homicidio de una de las 42 personas que murieron violentamente desde la tarde del viernes hasta la mañana del lunes.
Da costa estaba reunido con su hermano y su primo, un efectivo de la Policía Nacional Bolivariana, en la casa de este último ubicada en el sector Las Casitas de Caricuao, la tarde del sábado.
Una mujer tocó a su puerta y lo llevó hasta un encuentro deportivo intersectorial que se estaba desarrollando en el barrio Mauro Pérez Pumar, también en Caricuao.
El muchacho de 26 años se dispuso a ver un juego de baloncesto cuando un sujeto se acercó a él y le disparó en cinco oportunidades en el tronco. Ya caído, Da Costa recibió un tiro en el lóbulo frontal del cráneo.
Los deportistas detuvieron el encuentro para trasladar al herido al Centro Diagnóstico Integral de la zona. Minutos después había muerto.
Allegados de la víctima indicaron que no comprenden la razón por la cual atacaron al vendedor de zapatos de 26 años, ya que era primera vez que visitaba la localidad antes mencionada. El familiar, quien no quiso mostrar su cara en televisión ni revelar su nombre, dijo sospechar de la mujer que buscó a la víctima en su casa. Cree que se trata de un asunto de faldas.
"Hay que vivir el asesinato de un ser querido para entender qué es lo que se siente. La delincuencia está desbordada y nadie hace nada por arreglar la situación. A veces uno se pregunta por qué Dios permite esta violencia", expresó.
El vendedor dejó huérfana a una pequeña de dos años.
Otros tres bebés, dos de cuatro y uno de cinco, quedaron sin padre tras la muerte de un obrero de la construcción en el barrio San Blas de Petare. Jorge Luis Pérez Alvarado, de 22 años, fue asesinado a las 5:30 de la mañana del domingo en un callejón de la zona cuando llegaba de una fiesta.
La víctima estaba a solo tres cuadras de su vivienda cuando fue atacado por varios azotes del sector. Familiares presumen que lo amenazaron con un arma de fuego y, tras resistirse al robo de sus pertenencias, le dispararon.
El joven falleció en el sitio. Las autoridades del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas no reportaron el hallazgo de dinero u otro bien de la víctima en el cuerpo. Se conoció que el cadáver de Luis Pérez Alvarado fue uno de los 14 que ingresaron a la medicatura forense de Colinas de Bello Monte, por muerte violenta, desde la tarde del domingo 12 hasta la mañana de ayer lunes.
Desde la tarde del sábado hasta la mañana del domingo, una fuente extraoficial del Cicpc indicó que se reportó el ingreso de 16 cadáveres que fallecieron violentamente.
De viernes para sábado las furgonetas de la policía científica habían trasladado 12 cuerpos sin vida, de acuerdo con informaciones extraoficiales.
tramirez@eluniversal.com
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