lunes, 31 de enero de 2011

Decisiones injustas y la Ciencia Forense:Una Necesidad de Regular los Laboratorios de Criminalística

Por: Paul C. Giannelli

La prueba de ADN ha exonerado a más de 200 convictos en los Estados Unidos, algunos de ellos se encontraban ya sentenciados a muerte. Muchos estudios demuestran que un número sustancial de estos fiascos jurídicos involucraron el fraude científico o el empleo de ciencia basura.

Este Artículo documenta los grandes fiascos en los laboratorios de criminalística y algunas técnicas forenses, como por ejemplo, la comparación microscópica del pelo. Algunos casos involucran la incompetencia y procedimientos dudosos, mientras otros traen consigo el engaño. Pero la magnitud del las desidias—el número de episodios y la duración de algunos de los abusos durante décadas —demuestran que estos problemas son más frecuentes de lo que se piensa.

Paradójicamente, el procedimiento más fidedigno científicamente —el análisis de ADN— es uno de los más extensivamente normalizado, mientras muchas técnicas forenses con genealogías científicas cuestionables no son reguladas. La regulación de la prueba de ADN fue desarrollada gradualmente durante los últimos veinte años y puede servir como modelo para otras unidades del laboratorio. La acreditación de laboratorios criminalísticos, la certificación de los examinadores, y la estandarización y promulgación de protocolos escritos para cada técnica pueden encaminar, aunque de una manera larga la profesionalización de las ciencias forenses. Además, deben asignarse la aplicación de programas de calidad y auditorías internas y externas. Finalmente, deben establecerse grupos de trabajo de ciencias forenses en cada jurisdicción para llevar a cabo éstas y otras reformas.

INTRODUCCION

En el otoño del 2004, el Jefe del Departamento de Policía de Houston convocó a una prórroga en las ejecuciones de varios convictos de Harris County después de que su laboratorio de criminalística había completado la revisión de algunos casos antiguos. En este condado la mayoría de las multas implicaban la muerte, no obstante, esto no era una casualidad. Antes, el Gobernador de Illinois había impuesto una prórroga en las ejecuciones en ese estado, debido en parte a la magnitud de la casualidad. La ciencia defectuosa y el la ciencia forense declarando culpable a un inocente son difíciles de reconocer, aunque son claramente sustanciales. Barry Scheck y sus colegas examinaron sesenta y dos (62) de las primeras sesenta y siete (67) exoneraciones logradas mediante la aplicación de la prueba de ADN certificadas en América del Norte a través del Proyecto Inocencia de la Escuela de derecho de Cardozo, tres (03) de estos casos involucraron corrupción o ciencia fraudulenta.
La revisión subsecuente de las técnicas forenses empleadas prueba errores en un 63% de las decisiones injustas y testimonios falsos o engañosos por parte de los expertos en un 27%. Un tribunal en Chicago, en el año 2004 informó que una serie de laboratorios criminalísticos exoneraba a 200 personas condenadas a muerte desde el año 1986 mediante el empleo de la prueba de ADN. Y más de un cuarto de los casos involucró un trabajo o testimonio incorrecto por parte del laboratorio de criminalística.” En el 2005 un estudio identificó veinticuatro decisiones en las que los científicos forenses mintieron.

Un estudio más reciente de 200 exoneraciones utilizando la prueba de ADN encontró que esa evidencia representaba un 57% de los casos “mal trabajados” y fue el segundo tipo principal de evidencia, después de las identificaciones del testigo ocular, que se usó en para la aplicación de castigos injustos.

La serología de la sangre y semen eran las técnicas forenses más usadas comúnmente (en 79 casos), luego seguía la tricología (43 casos), comparación de la tierra (5 casos), huellas de mordedura (3 casos), huellas digitales (2 casos), odorología (2 casos), el espectrógrafo (1 caso), huellas de calzado (1 caso), y comparación de fibras (1 caso). Además de los problemas en el laboratorio de Houston, han aparecido problemas en los laboratorios de Baltimore, Chicago, Cleveland, Los Ángeles, Montana, Oklahoma City, San Antonio, Seattle, Virginia, y Virginia Oriental.

Es más, una serie de casualidades penosas ha plagado el Laboratorio del FBI, quien remitió informes errados al inspector general que eran críticos para la unidad de explosivos en el año 1997 y la unidad de ADN en el 2004. Un Ingeniero metalúrgico del FBI fue hallado culpable de dar testimonio falso que involucra el análisis físico comparativo de una bala en el año 2003. Algunos de los fracasos de los laboratorios criminalísticos involucran incompetencia y procedimientos dudosos, mientras otros traen consigo el fraude, pero la magnitud de los abandonos—el número de episodios y la duración de algunos de los abusos, que en varios casos cubren décadas — evitan el despido y fomentan el trabajo errante de una sola “o pocas manzanas podridas.” Huellas digitales Falsificadas, Autopsias falsificadas, informes falsos de laboratorios, perjurio, falso testimonio, incluso la falsificación de credenciales, han sido bien documentados en los Estados Unidos. De hecho, En la Florida, el fieltro Judicial Supremo obligó a elaborar una “crítica nacional a la evidencia forense” y creó una mesa de trabajo en Ciencias Forenses y un Comité Asesor Científico, otro subproducto de una controversia del laboratorio. Mientras estas reformas reflejan alguna mejora, ellas son largas retrasadas. Todos los laboratorios de criminalística deben regularse de una manera comprensiva.

En la primera parte de este Artículo examino varios fracasos de algunos laboratorios. Estos ejemplos involucran laboratorios municipales y estatales, así como el Laboratorio del FBI, y ellos cubren una gran variedad de técnicas, incluso la tricología, exámenes serológicos, análisis de drogas, identificaciones de huellas digitales, y el perfil de ADN, la norma del oro actual en la ciencia forense. En algunos de estos casos, es difícil distinguir entre la malversación e infidencia, porque la falta de protocolos de convicción de calidad crea un ambiente en que los dos pueden florecer y no son detectados por períodos largos de tiempo. Es más, algunos abusos pueden remontarse a la falta de aprobación científica de una técnica — por ejemplo, las comparaciones microscópicas de pelos y el análisis de proyectiles. Estos ejemplos demuestran la necesidad de regular los laboratorios criminalísticos.

La segunda parte de este artículo discute la regulación en las pruebas de ADN que se ha venido desarrollado gradualmente durante los últimos veinte años y puede servir como un modelo para otras unidades del laboratorio. La complejidad de los perfiles de ADN ha forzado al FBI a establecer un grupo activo de técnicos, y promulgar la comprobación de pruebas estándares. En 1994, el Congreso anunció en Estados Unidos la Identificación por medio de la prueba de ADN. Acto que autorizó la creación de una base de datos de ADN nacional. Significativamente, esta legislación también creó una mesa de Asesores para promulgar las normas de convicción de calidad y la habilidad requerida de los examinadores y auditores. Este Acto marco el hito en ser la primera legislación federal en regular una ciencia forense. Otros requisitos para un esquema regulador eficaz incluye la acreditación de los laboratorios de criminalística, la certificación de los examinadores y la estandarización y divulgación de protocolos escritos para cada técnica. Es más, deben establecerse comisiones de ciencias forenses en cada jurisdicción para llevar a cabo éstas y otras reformas.

LOS FRACASOS DE LOS LABORATORIOS DE CRIMINALISTICA

VIRGINIA OCCIDENTAL ver http://en.wikipedia.org/wiki/Fred_Zain
Uno de los casos más notorios de deficiencia en un laboratorio criminalístico involucra a Fred Zain, Bioanalista Jefe de la Policía Estatal de Virginia Occidental, quién falsificó los resultados de las pruebas de ADN en 134 casos desde 1979 hasta 1989.

Al examinar un informe judicial sobre la mala conducta de Zain en esta década, el Tribunal Supremo en New York habló de "impactante... de violaciones flagrantes… y la corrupción de nuestro sistema legal”. La investigación judicial concluyó que, cualquier testimonio o prueba documental ofrecida por Zain en cualquier momento y en cualquier proceso penal debe considerarse no válida, no confiable, e inadmisible. El informe comentaba:

“Los actos de mala conducta por parte de Zain incluyen exagerar los resultados al exagerar la frecuencia de las coincidencias genéticas en determinadas pruebas, información errónea de la frecuencia de alelos genéticos en muchas pruebas, informar que varios elementos han sido probados, cuando sólo uno había sido probado, informar de resultados no concluyentes como concluyentes alterando varias veces los registros del laboratorio; agrupación de los resultados para crear la impresión errónea de que los marcadores genéticos eran obtenidos de todas las muestras analizadas, no reportar resultados contradictorios, no llevar a cabo o no informar sobre la realización de pruebas adicionales para resolver los resultados conflictivos, la coincidencia con un sospechoso cuando la prueba admitía sólo una coincidencia con la víctima, cambiar las muestras en varios casos, e informar resultados científicamente imposibles o improbables”.

Muchos acusados fueron encarcelados en base al testimonio de Zain, de hecho, Zain fue un testigo que, después de aceptar otro cargo en un laboratorio forense de San Antonio en West Virginia, los fiscales le enviaron pruebas para repetirlas. Los fiscales se basaron en él, porque el resto de los expertos en Virginia fueron incapaces, a su juicio, de obtener los mismos resultados que Zain. En respuesta al asunto de Zain, la Policía Estatal de Virginia Occidental ha renovado su laboratorio de criminalística. Sorprendentemente, a pesar de este esfuerzo, en el laboratorio continuaron siendo víctimas de algunas malas conductas. El 7 de septiembre del 2000, como resultado de un procedimiento de control de calidad establecido, el sargento Timothy White fue descubierto por ciertas inconsistencias en un informe de laboratorio elaborado por el químico Todd Owen McDaniel. Cuando White se informó de las inconsistencias, la Policía del Estado se puso en contacto con el FBI quién enfrentó a McDaniel y admitió no practicar las pruebas necesarias a algunos sospechosos de tráfico de marihuana y cocaína y, posteriormente, se declaró culpable de fraude. La Drug Enforcement Administration (DEA) tuvo que hacerse cargo del caso. La investigación del FBI descubrió que McDaniel no era el único empleado que ignoraba los procedimientos. El informe menciona que White también había violado la política del laboratorio, pero al parecer no aprendieron esta lección. En junio del 2001, menos de un año más tarde, una discrepancia se detectó en uno de sus informes. Se suma al problema, el capitán Rick Theis, director del laboratorio, quien omitió notificar al superintendente de la Policía del Estado, que Tanto White como Theis tuvieron esta incongruencia.

Caso McCarty http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1101010521-109625,00.html
Joyce Gilchrist empezó trabajando como químico forense en la Ciudad de Oklahoma, en el laboratorio de criminalística del Departamento de Policía en 1980, y es otra ilustración prominente de mala conducta desenfrenada durante muchos años. Durante la persecución de Curtis McCarty en 1982, Gilchrist incluyó a McCarty como el principal sospechoso en una investigación de violación y asesinato basándose en la comparación microscópica de un pelo. Después de que otro sospechoso identificó a McCarty como el asesino. Dos meses antes del juicio, la defensa pidió informes científicos, así como el acceso a las muestras del pelo, y la prueba serológica realizada. John Wilson, un policía independiente del laboratorio criminalístico de Kansas City, analizó la evidencia después de ser contratado como consultor por la defensa. Gilchrist envió las muestras para que Wilson las recibiera el 17 de marzo de 1986, el día en que comenzaba el juicio. Gilchrist utilizó su tardanza en contra de la defensa y dijo que Wilson no podría dirigir un examen competente en tan corto tiempo. Después Wilson testificó que, ningún vello púbico encontrado en la víctima coincidía con los de McCarty, Gilchrist respondió que ella simplemente había incluido en su informe un pelo púbico encontrado en la víctima que era consistente con el pelo de McCarty. Adicionalmente, Gilchrist testificó que, basado en esto, McCarty estaba presente en el momento del crimen, pero no había ninguna base científica que sustentara esta declaración. McCarty había sido condenado a muerte. La Corte de Apelaciones de Oklahoma anuló la condena de McCarty, basándose en que Gilchrist había retrasado indebidamente el envío de su informe, así como la muestra al experto de la defensa. El tribunal también criticó a Gilchrist por omitir información crítica en el informe, y reprocharon su conducta. Por último, el tribunal consideró que Gilchrist había declarado más allá de lo que un experto debe referirse en el juicio.

Caso Pierce
En 1985, Sandra Burton fue violada en su apartamento. Cuando la policía interpeló a Jeffrey Pierce, un paisajista de apartamentos que trabajaba con Burton, este dijo que él no era el violador. Además, dos testigos corroboraron la coartada de Pierce. Ocho meses después, sin embargo, Pierce fue detenido, y minutos después de haber accedido voluntariamente a proporcionar ejemplares de cabellos y vello púbico, Gilchrist determinó que los vellos púbicos de Pierce, coincidían con algunos pelos encontrados en la escena del crimen. Pierce fue declarado culpable y condenado a sesenta y cinco (65) años de prisión. La Corte de Apelaciones de Oklahoma confirmó la condena a pesar de varios aspectos preocupantes del caso. En primer lugar, Gilchrist había violado una orden judicial al no entregar algunas pruebas a la defensa. En segundo lugar, su informe estaba incompleto. Aunque el tribunal reconoció estas deficiencias, llegó a la conclusión de que los derechos constitucionales de Pierce no habían sido violados. Una investigación posterior del FBI sobre los análisis que hiciera Gilchrist en ocho muestras, determinó que los cabellos habían sido mal identificados en seis casos. Uno de los casos fue el de Pierce, el FBI descubrió que ninguno de los pelos tomados de Pierce exhibió las mismas características microscópicas del pelo encontrado en la escena del crimen. Como resultado, el Departamento de Policía de Oklahoma City sometió la evidencia a un análisis de ADN en un laboratorio privado. Estas pruebas exoneraron a Pierce, quien demando a Gilchrist por violar sus derechos constitucionales.

Caso Mitchell
En un caso de violación y homicidio ocurrido en 1992, Gilchrist declaró que el esperma de Mitchell había sido detectado en hisopados anales y vaginales tomados de la víctima. Ella hizo esta declaración a pesar de dos hechos fundamentales: (1) antes del juicio, las pruebas de ADN realizadas por el FBI (a petición de Gilchrist) establecieron la ausencia de espermatozoides en el frotis, y (2) los espermatozoides que se encontraron en las bragas de la víctima correspondían al ADN de su novio. Gilchrist no entrego este informe del FBI a la defensa, aunque, el Décimo Circuito, posteriormente señaló que "estos resultados socavan totalmente el testimonio de la Sra. Gilchrist." El tribunal llegó a observar:
“La Sra. Gilchrist proporciona al jurado pruebas que implican a Mitchell en el asalto sexual de la víctima, que ella sabía eran falsas y engañosas. Más grave a esta conducta inadecuada fue la de la fiscalía, que "había trabajado extensamente en el juicio para ocultar los resultados verdaderos de la prueba de ADN, para resaltar los resultados de Gilchrist", y cuya caracterización en el informe del FBI fueron totalmente no respaldados.

Caso Malcolm Johnson
Malcolm Johnson, también fue acusado de violación y asesinato, Gilchrist declaró que el semen recuperado de la cama de la víctima era compatible con el tipo de sangre de Johnson y que los pelos que se encontraron en la cama correspondían con el pelo extraído del brazo de Johnson. Johnson solicitó un experto por la defensa para contrarrestar el testimonio de Gilchrist, y esta solicitud le fue negada siendo condenado y ejecutado el 6 de enero del año 2000. Más tarde, cuando el escándalo de Gilchrist estalló, los abogados de Johnson pidieron que las pruebas fueran re-examinadas. La policía llegó a la conclusión de que no había espermatozoides presentes en las muestras tomadas de las sabanas de la cama de la víctima.

Estos casos no fueron los únicos en los que se criticó el trabajo de Gilchrist. En el caso de Fox Vs el Estado, se le condeno a Fox a pena de muerte por la supuesta violación de una mujer, la corte de apelaciones cuestionó el testimonio de Gilchrist: La falta de argumentos científicos en sus conclusiones llevan a la reflexión relativa en pruebas similares. Sin embargo, para un jurado, por lo general mal preparado para asimilar los resultados de análisis tricologico, tal opinión puede no parecer importante. En el caso de Miller vs el Estado, el tribunal revocó una condena por violación, y señaló que una vez más Gilchrist volvió a entregar a la defensa pruebas tricologicas de manera extemporánea y omitió las conclusiones fundamentales de su informe. Después de ser exonerado Miller fueron practicados análisis posteriores de ADN mitocondrial, los cuales inculparon a otro sospechoso, Ronnie Lott, a quien Gilchrist había excluido anteriormente, y este fue condenado por el crimen.

En enero del año 2001, el jefe del laboratorio documento los problemas relativos a la ejecución del trabajo de Gilchrist, incluyendo: (1) falta de pruebas en muchos casos, (2) la contaminación debido a problemas con las pruebas que se "apilan en toda el área del laboratorio", (3) la destrucción sistemática de la evidencia mucho antes de la prescripción por ley que es después de dos años de la sentencia firme y definitiva, (4) en muchos casos, la falta de revisión por pares, y (5) la ausencia de aptitud. Esta revisión se produjo diez años después de que el profesor Starrs había criticado el trabajo de Gilchrist en un diario de ciencias forenses. Él escribió: "en su afán por promover la acusación, ella había puesto unas gríngolas a su conciencia profesional", y aunque su conducta había sido cuestionada por más de quince años, los supervisores de Gilchrist no estaban al tanto de las controversias surgidas en las salas de juicio o no les importaba, siempre y cuando su testimonio diera lugar a condenas. Al ser entrevistado por Dan Rather en el año 2001, Wilson, el experto que había presentado la denuncia en contra de la ética Gilchrist, dijo: "Todo el sistema de justicia penal ha fracasado." Luego explicó: "Hay que mirar en la oficina de los fiscales. Deben haber comprendido lo que estaba pasando con todas esas banderas que se agitaban. Los jueces no son diferentes. "De los veintitrés casos de pena de muerte en la que declaró Gilchrist, doce acusados han sido ejecutados. Oklahoma ahora exige que sus laboratorios que sean acreditados.

Montana
Algunos problemas surgieron en Montana cuando Jimmy Ray Bromgard, condenado por violación en 1987, fue exonerado gracias a una prueba de ADN patrocinada por la Escuela de Derecho Cardozo en el Proyecto Inocencia, después de cumplir quince años de prisión. Melnikoff Arnold, fundador y director de la Policía Estatal de Montana, declaró en juicio sobre el análisis del cabello de Bromgard. Melnikoff utilizó un análisis estadístico que al parecer había inventado. Según Melnikoff, "existen probabilidades de que una de cada cien personas tengan cabello o el vello púbico tan similares que no se puedan distinguir por comparación microscópica”. Pero no existe base científica para estas declaraciones. Un panel independiente de cinco expertos concluyeron que el testimonio de Melnikoff contenía "errores graves" y demostraron una "falta fundamental de comprensión en la técnica de de la comparación de pelos. El Proyecto Inocencia buscó otros casos en los que Melnikoff había testificado. Como resultado, el análisis de ADN también exoneró a Chester Bauer, condenado por violación en 1983 y a Kordonowy Pablo, condenado por violación en 1990. En estos dos casos, Melnikoff también utilizó un análisis estadístico falso en su testimonio. Cuando el Fiscal General del Estado se negó a investigar los casos anteriores, el Proyecto Inocencia, junto con cinco ex magistrados de la Corte Suprema de Montana, solicitaron la revisión de más de 200 casos en los que había intervenido Melnikoff. La Corte Suprema de Montana, sin embargo, utilizo motivos de competencia para desestimar una petición que solicitaba una auditoría independiente y la repetición de las pruebas a cada evidencia. Melnikoff había pasado al Laboratorio de Criminalística en Washington en 1989. La investigación no reveló problemas adicionales. Una auditoría interna encontró fallas en treinta de los 100 casos asignados a Melnikoff para el análisis de drogas.

Gilchrist y Melnikoff no fueron los únicos expertos que abusaron en las pruebas tricologicas, en muchos de casos de condena injusta se presenta este tipo de pruebas. En el caso Williamson vs Reynolds, un tribunal federal señaló que el análisis microscópico del pelo carece de sustentación científica. Williamson más tarde fue exonerado por un análisis de ADN, y la prueba tricologica quedo tildada de "poco fiable". Muchos tribunales judiciales toman en cuenta la fiabilidad de las pruebas tricologicas e implícitamente encuentran esta evidencia incuestionable, sin embargo hay una falta vergonzosa de conocimientos en esta "bien aceptada" técnica.

En un estudio, el FBI comparó el análisis del ADN mitocondrial Vs el análisis microscópico del pelo, la segunda prueba tuvo un error en sus resultados en un 12% de los casos, a pesar de que el ensayo se había limitado a una "asociación" conforme con los testimonios. En la tricología la falta de una base científica y protocolos de laboratorio limita a las conclusiones que pueden derivar en un dictamen erróneo.
John Willis fue declarado culpable de violación en el año 1992, a pesar de sus protestas de inocencia. El Dr. Pam, un serólogo del laboratorio criminalístico de Chicago, declaró que sus pruebas fueron "no concluyentes", es decir, que no incluye ni excluye a Willis como la fuente del semen. Willis, apodado el "violador de la belleza", fue declarado culpable y condenado a 100 años de prisión. Siete años más tarde, las pruebas de ADN lo exoneraron. En ese momento, las notas de laboratorio de Pam indicaban que el grupo sanguíneo de Willis era B lo que lo excluía como fuente del semen que era del (tipo A). Pam no reconoce este hallazgo en su testimonio. Willis demandó al estado por más de $ 2.5 millones. Chicago Tribune informó: "Por su propia cuenta, Pam podría haber repetido las pruebas en el caso de Willis para aclarar los resultados, e incluso sus jefes todavía dicen que así debía ser." Pam también participó en otras condenas erróneas. Los problemas en el laboratorio de Chicago no se limitaron al Dr. Pam. Al Dr. Howard Harris, ex jefe del laboratorio de criminalística de Nueva York desde 1974 hasta 1985, se le pidió examinar el laboratorio de criminalística de la policía de Chicago en el marco de una demanda civil. En sus conclusiones, Harris describe el laboratorio como "desorganizado, mal supervisado, carente por completo de procedimientos escritos y normas de funcionamiento, atendido por personal incapacitado. Señaló también que "en la gestión de documentos" los empleados del laboratorio fueron relegados a la más baja clasificación, que se le proporcionó una formación mínima y al parecer existía una falta de procedimientos escritos y estándares de desempeño. Además, no había ningún sistema para hacer el seguimiento de todas las solicitudes, y "el personal superior del laboratorio no parece saber si hay algún registro de lo enviado realmente”. En 1996, la Policía Estatal de Illinois se hizo cargo del laboratorio de criminalística de la ciudad, y Pam fue nombrado jefe de la sección de bioquímica del laboratorio del estado. Cuando estalló la controversia de Willis, el Estado reviso los casos en los que Pam participó como examinador.

Houston
El Departamento de Criminalística de La Policía de Houston es el ejemplo paradigmático de un organismo no forense. Según un senador del estado, "la validez de casi todos los casos que se han basado en elementos de prueba aportados por este laboratorio son cuestionables." Comenzó la historia con la investigación por parte de un canal de televisión, que llevó una auditoría en diciembre del año 2002. La auditoría reveló una organización disfuncional con graves problemas de contaminación y un personal no capacitado que hacía ciencia de mala calidad. Según la descripción de una investigación posterior, la unidad de ADN estaba en ruinas... Funcionando durante años sin supervisión, supervisada por un jefe corrupto, sin conocimientos en la materia, que no tenía ninguna experiencia personal en realizar análisis de ADN y carecía de las condiciones requeridas en virtud a las normas del FBI. Contaba con analistas mal pagados, con mucho trabajo atrasado y mal documentado. Como resultado de estos hallazgos, al laboratorio no se le permitió llevar a cabo pruebas de ADN durante varios años. Algunos acusados que fueron condenados en base a las pruebas aportadas por este laboratorio han sido exonerados. Por ejemplo, Josiah Sutton fue condenado por violación en el año 1999, basados en evidencia de ADN dudosa. Nuevas pruebas lo exoneraron. En el 2004, seis expertos independientes, determinaron que un segundo hombre, Jorge Rodríguez, había sido condenado por el testimonio de pruebas serológicas falsas y erróneas científicamente." Rodríguez tuvo una coartada y la policía tuvo pruebas que apuntan a otra persona. Un panel de expertos sugirió que problemas similares en otros casos se pueden esperar.

Otras revelaciones cuestionan las unidades de toxicología y balística del laboratorio. Dos jueces estudiaron el papel de los fiscales en este caso que rechazaron la ayuda suministrada por la oficina del fiscal de distrito y llamaron a sus propios testigos, convirtiéndose así en cómplices. Texas exige ahora a sus laboratorios estar acreditados, y Houston se encargó de una investigación independiente en su laboratorio. En los tres primeros meses, la investigación encuentra deficiencias múltiples. En primer lugar, cuatro casos de comunicación de resultados sin hacer las pruebas, en la sección de drogas han sido revelados. Estos incidentes fueron aparentemente bien conocidos en el laboratorio. Uno de los dos examinadores que participó aún trabajaba en el laboratorio, después de haber sido reintegrado por el jefe de la policía después de ser destituido de su cargo en el laboratorio. Este examinador presentó una denuncia por acoso contra uno de sus superiores que había descubierto la malversación. Ambos recibieron la misma sanción disciplinaria. En segundo lugar, el líder técnico de la unidad de ADN no había sido removido y reemplazado nunca, desde hace seis (06) años. La cosa se agrava aún más cuando el laboratorio asignado para dirigir el programa de garantía de calidad, un trabajo crítico, lo hizo de forma mediocre. En tercer lugar, los problemas graves en los retrasos en el procesamiento de las muestras de violación dejaron casos sin resolver. En marzo del 2002, un supervisor del laboratorio, estimó que habían 19.500 kits de asalto sexual recibidos que nunca habían sido procesados, algunos que datan de 1980." El laboratorio estaba analizando sólo "sospechosos conocidos" es decir, personas que ya están detenidas. Por lo tanto, el laboratorio no estaba ingresando los perfiles de ADN de "casos fríos" en la base de datos nacional de ADN (CODIS). En consecuencia se produjeron violaciones que probablemente podrían haberse evitado. El trabajo en este laboratorio era demasiado lento. Por ejemplo, cuando Lynn Jones fue acusado por el asalto sexual de un niño, permaneció en prisión durante nueve meses antes de que las pruebas de ADN finalmente lo exoneraran. En cuarto lugar, en el año 2001, la tormenta tropical Allison daño treinta y cuatro (34) de los archivos de casos homicidio y asalto sexual por una gotera en el techo. Según el informe de la investigación, en el 2003, "varios empleados del laboratorio dijeron a los investigadores de asuntos internos que esta evidencia biológica se había vuelto tan saturada de agua que se observaba agua con sangre que goteaba de las cajas que contenían las pruebas y fueron puestas todas en el suelo." En quinto lugar, el laboratorio "detuvo la realización de auditorías de calidad del laboratorio en 1997," y las auditorías llevadas a cabo en la unidad de ADN (de acuerdo con las normas federales) eran superficiales. El informe señaló que, aunque la unidad de ADN había pasado con éxito sus exámenes internos en el 2000 y el 2001, la auditoría externa del 2002 (con las mismas normas de garantía de calidad) dibujó "un panorama muy diferente". En efecto, la sección fue cerrada después de esta auditoría. En sexto lugar, el director del laboratorio estaba ajeno a estos problemas, por lo que fue removido de su cargo, enjuiciado y encarcelado. La investigación también identificó resultados pobres de aptitud y la falta de educación del personal.

En 1984, Earl Washington, Jr., un peón con retraso mental de sesenta y nueve años, fue acusado de la violación y asesinato de Rebecca Williams y condenado a muerte. Washington confesó otros delitos que la policía pronto determinó que no pudo haber cometido. Además, su tipo de sangre (tipo O) no coincide con el (tipo A) de una mancha de semen colectada de una manta de la victima, un hecho que su abogado utilizó en el juicio. En 1993, el gobernador Douglas Wilder ordenó practicar la prueba de ADN a la mancha de semen por Jeff Ban, un analista del estado. El 14 de enero de 1994, nueve días antes de la ejecución programada para Washington, Wilder cambió la sentencia a cadena perpetua. La oficina del gobernador, sin embargo, se negó a dar el informe de ADN a los abogados de la defensa, dejando que se pregunten qué tipo de resultados podría haber llevado a la conmutación, pero no el indulto. En un extraño giro de los acontecimientos, el director del laboratorio, Pablo Ferrara, dio el informe de ADN a un director de cine en 1999. El informe previamente retenido excluía a Washington como sospechoso. Ban había descartado a Washington como la fuente de origen del semen, pero se encontró un hisopo vaginal menos claro. Esta interpretación es incorrecta y este error se extendió por seis años. En ese momento, los periódicos comenzaron a clamar por más información, otro gobernador, James Gilmore, quizó ordenar más pruebas, esta vez con una técnica más sofisticada, utilizando el análisis de los shrot tamden repeat ("STR"). Sorprendentemente, Ban fue elegido una vez más para llevar a cabo las pruebas. Un perfil desconocido fue detectado en la manta y coincidió con el perfil de Kenneth Tinsley, un violador condenado dos veces. Gilmore concedió el indulto de Washington, que había pasado diecisiete años en prisión. El indulto, sin embargo, no se basaba en la constatación real de la inocencia, sino en la duda razonable. Sin embargo, el asunto no descansaría. La interpretación de los análisis de los STR fueron atacados. La defensa contrato a Edward Blake, un científico prominente de ADN, quien encontró que el informe de Blake era "lógicamente incoherente" y existían "graves irregularidades". El Proyecto Inocencia pidió una auditoría, pero el director del laboratorio se resistió y rechazó las críticas "infundadas". Otros expertos, sin embargo, no estuvieron de acuerdo, un argumento de que el incidente debería haber sido reportado como una violación fue la calidad baja en los estándares de acreditación del laboratorio. El 30 de septiembre del 2004, el gobernador Mark Warner, ordenó una auditoría en el caso de Washington por la Sociedad Americana de Directores de Laboratorios criminalísticos y el Consejo de Acreditación de Laboratorios ("ASCLD / LAB"), que pronunciaron varias conclusiones: "las presiones fuera y dentro del laboratorio durante la fase del análisis de los STR había tenido un efecto perjudicial en las decisiones del analista," Esta presión lo llevó a desviaciones en los protocolos normales. La presión era obtener un resultado no importaba esclarecer la verdad.

El gobernador también ordenó al laboratorio revisar los casos antiguos en el que se empleaba la serología, pero no el ADN, el análisis se ha llevado a cabo. Como resultado, cinco condenados han sido exonerados, y una revisión más radical está en marcha. Mientras tanto, la legislatura de Virginia hizo de la División de Ciencias Forenses un organismo autónomo dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública y Ciencias Forenses creando un Consejo y un Comité Científico Asesor.

Laboratorio del FBI
Aunque el laboratorio del FBI es ampliamente considerado como el principal centro forense en el país, también ha tenido sus problemas. 1. La Unidad de Explosivos del departamento de justicia en 1997 dio un informe sobre el laboratorio del FBI, emitido por el Inspector General (IG), documentando numerosas deficiencias, incluidas testimonios inexactos, testimonios más allá de la competencia de los examinadores, informes de laboratorio mal preparados, documentación insuficiente de los resultados de las pruebas, gestión de registros inadecuados y la demora y fracaso para resolver denuncias serias. Por ejemplo, en el atentado de Oklahoma City, el informe encontró que la conclusión del examinador sobre la identidad de la carga explosiva fue pura especulación y estaba inclinado de tal manera para incriminar a los acusados. El fiscal federal tenía un dilema importante, que resolvió al salir del país para obtener un experto en bombas del Ministerio de Defensa en el Reino Unido. Las recomendaciones del informe son fascinantes por su simplicidad. Estos incluyen: (1) Buscar la acreditación del laboratorio (2) requerir examinadores de la Unidad de Explosivos con formación científica en la química, metalurgia o ingeniería; (3) ordenar que cada examinador que realice un trabajo, prepare y firme un informe por separado en lugar de un informe integrado "sin atribución individual a los examinadores", (4) el establecimiento de procedimientos de revisión de informes por los jefes de la unidad; (5) Preparación de ficheros adecuados para apoyar a los informes de cada caso, (6) testimonio del seguimiento judicial a fin de evitar que los examinadores testifiquen asuntos más allá de su experiencia o en formas que son poco profesionales, y (7) el desarrollo de protocolos escritos para los procedimientos científicos.

2. Unidad de ADN
Un segundo Informe en el 2004 se centró en Jacqueline Blake, quien fue contratada por el FBI en 1988 como seróloga. Desde marzo del 2000 hasta Junio del 2002, trabajó en la sección de ("PCR"). Por dos años, mientras que realizo el análisis de la evidencia ubicada en la escena del crimen en más de 100 casos, nunca utilizó las pruebas de control negativo, una parte necesaria del protocolo de laboratorio diseñado para determinar si se ha introducido la contaminación "pese a su trabajo científicamente válido y utilizable en los tribunales." Además, se falsificaron documentos de laboratorio para ocultar sus fechorías. En mayo del 2004, se declaró culpable de un cargo menor por proporcionar información falsa en los informes de su laboratorio. Varios aspectos de este asunto merecen atención adicional. En primer lugar, aunque el FBI era un laboratorio acreditado y por lo tanto sujeto a auditorías, la malversación de Blake no fue revelada a través de las garantías establecidas, sino más bien por accidente. A medida que el Inspector General observaba en sus informes, "las debilidades en los procedimientos y protocolos de la Unidad de ADN”, aunque la unidad estaba acreditada. "En segundo lugar, en la revisión de los protocolos del laboratorio, el Inspector General del FBI identificó varios problemas importantes: 1) el protocolo carece de suficiente detalle, 2) el protocolo no informa el ejercicio de la discreción del personal; 3) el protocolo no garantiza la precisión de tomar notas manuales, y 4) el protocolo no está actualizado. En tercer lugar, la respuesta del FBI a este incidente resultó insuficiente en algunos aspectos importantes. La fiscalización del organismo está cubierta sólo por dos años, cuando Blake trabajó como biólogo de PCR, pero ella trabajo por 12 años en otras aéreas. Además, la Oficina del Inspector General no tuvo en cuenta la gravedad del problema cuando se le informó del mismo.


Unidad de huella digital
El secreto de Mayfield
Al igual que muchas otras ciencias forenses, las comparaciones de huellas dactilares han ganado aceptación judicial mucho antes de que la exigente norma Daubert entrara en vigor. Numerosos ataques, aunque sin éxito, se han lanzado contra la evidencia de las huellas dactilares. En muchos casos, los examinadores del FBI declararon que hay un "error cero" en los exámenes de la huella digital. Aunque los tribunales han aceptado esta sorprendente afirmación, la investigación del atentado terrorista al tren en Madrid el 11 de marzo del 2004, donde mataron e hirieron a muchas personas debilito esta prueba. El FBI se equivoco al identificar erróneamente a Brandon Mayfield, un abogado de Portland, a través de unas huellas dejadas en el sitio. El FBI inició una investigación con expertos externos. El informe resultante planteó una serie de cuestiones inquietantes. En primer lugar, las disimilitudes entre las impresiones... que se observan fácilmente cuando un análisis detallado de la huella latente se lleva a cabo. En resumen, era una huella difícil de interpretar. En segundo lugar, el error se atribuyó en parte al "sesgo por confirmación", un fenómeno bien establecido que es frecuentemente ignorado en el trabajo forense. En otras palabras, una vez que el examinador, vio lo que esperaba ver lo dio por sentado. En tercer lugar, una revisión por otro examinador no se llevó a cabo a ciegas, es decir, el revisor sabía que una identificación positiva ya se había hecho y así fue también objeto de la influencia del sesgo de confirmación. En cuarto lugar, la cultura en el laboratorio se adapta mal a la detección de errores. Como indica el informe, "no estar de acuerdo con una respuesta no esperada." En quinto lugar, las pruebas de aptitud aparentemente no fueron lo suficientemente rigurosas. Sorprendentemente, el informe aludido en varias ocasiones a la necesidad de ser prudentes debido a la "presión inherente de un caso de alto perfil", dejando que uno se pregunte sobre lo que sucede en los casos de rutina. El Inspector General También revisó el caso Mayfield. Entre otras cosas, su Informe concluye que la identificación errónea se podía haber evitado a través de una aplicación más rigurosa de varios principios en la identificación de huellas dactilares latentes. Además, una importante causa de la mala identificación fue el razonamiento atrasado de las características que eran visibles en las huellas conocidas de Mayfield. "Como el informe se explica:" Después de haber encontrado un máximo de 10 puntos de similitud inusual, los examinadores del FBI comenzaron a "encontrar" características adicionales que no estaban realmente allí. Después de observar la controversia entre los examinadores sobre el nivel de detalles, el informe concluyó que los examinadores aparentemente malinterpretaron distorsiones como características reales correspondientes al nivel del detalle se ven en las huellas dactilares conocidas de Mayfield. Además, el Laboratorio del FBI hizo caso omiso de la posibilidad de haber cometido un error: los examinadores del FBI no tratan de determinar la base de las dudas de la Policía Nacional Española, antes de reiterar que eran absolutamente seguras en la identificación del 15 de abril.

La falta de investigación
Otra revelación inquietante surgió en los Estados Unidos durante el caso de Mitchell, el primer ataque después de Daubert a las pruebas de las huellas dactilares. En marzo del 2000 el Instituto Nacional de Justicia (NIJ), brazo derecho de investigación del Departamento de Justicia, dio a conocer una solicitud para investigar la prueba de las huellas digitales. La "Introducción" a la solicitud Daubert declaró que se requiere de científicos para hacer frente a la fiabilidad y la validez de los métodos utilizados en su análisis. Por lo tanto, el objetivo de esta convocatoria es... proporcionar una mayor base científica para una identificación utilizando la huella dactilar. "Después del juicio Mitchell, el abogado defensor se enteró de que la solicitud había sido aplazada, sin duda porque no podría ser utilizada para apoyar la defensa. Por otra parte, un intento posterior para establecer una base científica para el estudio de las huellas dactilares se frustró. En una editorial de la revista Science, algunos científicos de prestigio escribieron un artículo titulado "Ciencia Forense: oxímoron", ellos hablaron sobre la cancelación de un proyecto de algunas Academias Nacionales destinado a examinar las distintas técnicas de la ciencia forense, incluyendo las huellas digitales.

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