lunes, 31 de mayo de 2010

“El violador tiene una personalidad sociopática”




El 6% de la población padece trastornos sexuales, según el psiquiatra Robert Lespinasse

“El violador tiene una personalidad sociopática”

Texto: José Manuel Luengo

En el 95% de los casos de violación los agresores son varones, muchos son familiares.
Al menos 19 denuncias, entre violaciones y actos lascivos contra niños y adolescentes han registrado las autoridades policiales zulianas durante el 2010. La alarma sorprende pues en la mayoría de los casos, los agresores provienen del mismo círculo familiar como padres, padrastros, tíos.

Psiquiatras y psicólogos opinan que hay factores que influyen en este tipo de conducta como la adicción al sexo, el hacinamiento de la víctima y victimario en sitios de estrato social bajo, o haber padecido una circunstancia similar de abuso sexual durante su niñez.

Para Robert Lespinasse, ex presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, la violación es un acto violento que utiliza la relación sexual para causar, miedo, terror y sufrimiento en la víctima más que su propia satisfacción sexual.

“El violador siente el placer en el temor que causa su actitud y la respuesta de terror que ocasiona en la víctima, de hecho se dice que la manera de desconcertar y evitar una violación es adoptando la víctima un comportamiento seductor (...) lo que le hace perder todo interés porque el objetivo aterrorizador no se produce”, explicó Lespinasse.

Comentó que el niño al recibir violencia y ser abusado sexualmente será un adulto violento y se dedicará a cometer este delito contra personas de su entorno social o círculo familiar.

Otro factor que incide en este tipo de conductas en Venezuela es cuando se producen relaciones incestuosas, muchas veces con conocimiento y aceptación de la madre de la víctima. “Las madres, en situación de pobreza, se unen a diferentes hombres (...) durante esa unión, al observar el crecimiento y desarrollo de las hijas mayores, más el hacinamiento en que viven, obligándolos a dormir en un mismo ambiente, padres e hijos e hijastras, facilita el contacto entre ellos, lo que la madre muchas veces trata de no afrontar para no perder el sustento suministrado por el marido de turno”, dijo el psiquiatra.

Los violadores podrían presentar un cuadro de adicción al sexo “que implica un deseo compulsivo de llevar a cabo una relación sexual sin tomar en cuenta con quién, cuándo y dónde lo hacen, sin importar la consecuencia de su incontrolable deseo”. Este tipo de actos los conducen a situaciones de ruptura o problemas graves familiares y denuncias en cuerpos policiales.

“El 6% de la población puede presentar este padecimiento en el que la persona no puede controlar sus impulsos y sus deseos sexuales (...) y la angustia no cesa hasta que logra el objetivo necesario”.

Para el especialista, la persona que padece esta afección no tiene dificultad en arriesgarlo todo como el hogar, trabajo y la salud, pues solo responde a su deseo irrefrenable.

La psicóloga Arling Arrieta sostiene que el violador padece un trastorno de personalidad sociopático. No maneja su culpa y es cruel con las personas. Son calculadores, sin escrúpulos, egoístas y resentidos sociales. Mencionó que existe diferencia entre violación y abuso sexual.

“En la violación está inmersa la violencia física y la víctima se opone totalmente a esa situación. En el caso del abuso sexual no necesariamente está involucrada la violencia, sino que el agresor seduce y manipula a su víctima que por lo general es mucho menor que él”.

Dijo que el criterio para determinar un abuso es cuando hay una diferencia de seis años de edad entre la víctima y el violador. Otra de sus características es que utiliza la amenaza de agresión contra el afectado o un miembro de su familia. Presentan prontuario por este delito y al quedar libres son reincidentes.

“Otro aspecto que influye es el factor fisiológico del hombre, pues en un 95% de los casos los agresores son varones, porque son más impulsivos, tienen menos nivel de autocontrol en ese sentido”, explicó.

Ante los recientes casos de violación en niños y adolescentes , la psicóloga Naida Portillo opina que los victimarios, al no tener la capacidad de controlar a un adulto, utilizan a estas personas por ser vulnerables, sobre todo en zonas rurales.

“Los agresores son débiles afectivamente. No se controlan cuando tiene un estado de rabia o de depresión, son proclives a cometer actos lascivos contra el niño y pueden quedarse tranquilos (...) Ellos disfrutan del dolor de sus víctimas”.

En relación con las personas que han sido violadas, Portillo aseguró que cambian su conducta.
“Se convierten en muy pasivos, se entristecen y muestran apatía al momento de comer y en otras actividades.
Tienen disfunciones al momento del acto sexual o desarrollan preferencias sexuales diferentes”, puntualizó.

Señaló que, por lo general, los familiares cercanos son los violadores más potentes que hay. En ocasiones son tíos, primos, hermanos, padrastros y hasta el propio progenitor.

Para la prevención es importante entrenar al niño, que les fomenten la confianza de que si los tocan o le dicen cosas que los hacen sentir incómodos buscar a alguien en quien ellos confían. Debe haber supervisión permanente”, aconsejó Portillo.

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