viernes, 23 de abril de 2010

"VIOLENCIA DE GENERO "





PM sólo ha atendido 16 casos de violencia de género en 2010


Un equipo integrado por dos abogadas, tres sargentos, un cabo y una secretaria aguarda en la oficina de Cotiza, la cual fue inaugurada en el mes de octubre del año pasado



"Cada 10 días muere una mujer por violencia de género en Caracas".
El dato figura en la exposición de motivos de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia promulgada en 2007 y, a falta de estadísticas actualizadas, se repite como indicador alarmante de un problema de salud pública.
En todo caso, la cifra contrasta con el resultado del trabajo realizado desde la Oficina de Atención a Mujeres Víctimas de Violencia, que está ubicada en el Comando General de la Policía Metropolitana en Cotiza: durante el primer trimestre de 2010, apenas se han atendido 16 casos, de los cuales 8 fueron remitidos a la Fiscalía.
La oficina es uno de los principales órganos receptores de denuncias del área metropolitana de Caracas. Fue inaugurada en octubre del año pasado: "Al principio tuvimos más casos, unos 40 durante los últimos meses de 2009, pero la afluencia ha disminuido", comenta la abogada Dianela Bonfiglio, encargada.
Como hipótesis, plantea que el desconocimiento de la existencia de este tipo de servicios agrava la vulnerabilidad de las mujeres agredidas. De manera muy rudimentaria, el número de casos atendidos se comenzó a registrar desde enero pasado. Por ejemplo, en Cotiza no saben de las estadísticas correspondientes a la otra oficina de atención a las mujeres que funciona en la comisaría de Lídice. Atienden de lunes a viernes en horario de oficina.
Durante el transcurso de la semana ninguna mujer ha pasado por el lugar. Una pared pintada de color lila se mantiene limpia y contrasta con el deterioro del resto de las instalaciones de la sede principal de la Policía Metropolitana. En dos de los cuatro escritorios aguardan el cabo primero César Hernández y la secretaria Tania Díaz, para ofrecer el primer auxilio que requiere una mujer violentada: que la escuchen.
Hernández, que como los otros integrantes del equipo ha participado en talleres sobre justicia de género impartidos desde el Tribunal Supremo de Justicia, recuerda uno de los casos: "Una mujer de 16 años de edad vino golpeada por su pareja, un hombre de 24 años edad, que además la obligaba a trabajar para el sustento económico de la pareja y de un hijo de 2 años de edad con labio leporino. Lo primero era proporcionarle asistencia médica y la llevamos al CDI de aquí de Cotiza...". La secretaria acotó que en ese Centro de Diagnóstico Integral ­adscrito a la misión Barrio Adentro­ no quisieron atender a la víctima.
El cabo se apresura a aclarar que el inconveniente se debió a que los policías irrumpieron en la dependencia y ello molestó a las autoridades. La víctima fue trasladada de regreso a Cotiza para que formulara la denuncia. "No pudimos detener al agresor, pues vive en un sector intrincado del sector Cujicito; parece que alguien le dio el pitazo y huyó. Remitimos el caso a la Fiscalía, pero no sabemos qué pasó porque la muchacha no vino más", lamentó el agente de la PM.
Los receptores de denuncias de Cotiza preferirían estar acompañados de un psicólogo para desarrollar el trabajo de mediadores que, como primer recurso, intentan para detener la violencia contra la mujer. Cuando no son casos de flagrancia, el denunciado es citado. Tres sargentos son encargados de las citaciones, pero no siempre se logra dar con el paradero del agresor y que comparezca a efectos de imponerle la medida de protección.
La abogada Bonfiglio y el equipo que la acompaña admiten lo más preocupante: la debilidad del sistema jurídico para impedir que la mujer vuelva a ser agredida, no hay suficientes recursos humanos y materiales para ofrecer custodia policial permanente a todas las víctimas. Nadie puede garantizar que el imprescindible alejamiento entre víctima y victimario se cumpla y la mujer no sufra una arremetida igual o mayor.