domingo, 7 de marzo de 2010

CASO: PARQUE CAIZA


EL CASO
Les hicieron creer que serían liberadas
Joaquina Alsina Sánchez reconoció a su asesino y al de su hija Orianna


Los amigos y la familia de Orianna Shangtya cuentan que ella era muy unida a su mamá, Kimy Alsina, y, como ella, siempre estaba alegre
Sobre la tierra amarilla en el descampado, los dos cuerpos lacerados y quemados de madre e hija reposaban cerca uno del otro. Policías y periodistas se movían lentamente y casi nadie hablaba en voz alta, pues aquel era quizás de los escenarios más violentos que habían visto.
Aquellas dos muertes superaban la hostilidad cotidiana: 32 mil dólares y un desprecio especial por la vida llevaron a siete hombres a matar a ambas mujeres en aquel paraje. Pero unas horas antes de ese horror, Orianna Monasterios y su mamá Joaquina Alsina Sánchez vivían la vida sencilla y feliz que siempre compartieron. Joaquina pasó parte del día haciendo diligencias con una de sus mejores amigas y en la tarde regresó a casa en las residencias Sorocaima en San Bernardino. Orianna fue a su universidad y su novio la dejó en su casa cerca de las 7 p.m. Con su cabello castaño y esos ojos ambar que eran capaces de detener el tránsito en Los Dos Caminos a la salida de la Universidad José María Vargas, Orianna Shangtya Monasterios fue a sus clases la tarde anterior a su muerte. Recuerdan sus amigos que iba con un pantalón blanco y una camisa rosa que la hacían ver radiante.
Cuando terminó clases, pasadas las 5:30 del 23 de febrero, se reunió con una de sus mejores amigas, hablaron unos minutos, y al irse ella comentó que se vería con un ex novio. La joven recuerda que Orianna le dijo: "Por lo menos te vi". Ahora ella piensa que eso fue, sin saberlo, una despedida, ninguna de las dos podía imaginar los funestos hechos que ocurrirían unas horas después. Planificado Tras una semana de trabajo de los funcionarios de la División contra Homicidios, las investigaciones dejaron claro que Giomar Alexander Cartagena Alcántara, de apenas 22 años, planificó engañar a Orianna y a su mamá para apoderarse del dinero que Joaquina tenía ahorrado para comprarle un carro a la chica.
Ese sería su regalo de su cumpleaños 21, el próximo 17 de marzo. Pero Giomar sabía del dinero y lo quería para él. Aunque el noviazgo duró cerca de cuatro años y terminó a principios de 2009, siguieron en contacto. El 23 Cartagena le dijo que estaba enfermo y que se iría a España a vivir y quería despedirse, ella accedió y él la buscó en la noche, pero la joven no le dijo a su mamá que saldría con él, pues no le tenían aprecio. Viajaban en el Volkswagen Fox de la hermana de Cartagena y éste fingió que debía pararse a orinar, momento que acordó con sus cómplices para que los abordaran aparentando un secuestro.
Los atacantes fueron "los Guaros" Glen Escalona Ojeda, (21), y Julio Hernández (19), al primero Giomar lo conoció cuando estuvo preso en Uribana. Además participaron dos primos de Giomar, Douglas Cartagena Gil, y Luis Molina Cartagena, y dos hombres más. Los delincuentes llevaron a Orianna a su casa, dos subieron a buscar a la mamá de la chica, entrando al edificio con las llaves que Giomar extrajo del llavero de ella. Sometieron a Joaquina, la vendaron, la bajaron, y la hicieron ver a Orianna.
Ella no dudó en referir dónde estaba el dinero, pero fue el propio Giomar quien subió por él. De vuelta en el carro, mientras decidían el siguiente paso, Joaquina lo reconoció y le dijo: "¿Por qué nos haces esto?" Poco después él le dijo a sus cómplices que debían matarlas. Giomar se fue en otro carro a buscar la gasolina, todo indica que fue a la casa de sus padres en Cerro Norte, en la parte alta de San Bernardino, porque un vecino lo vio entrar y salir.
Dicen que escondía la cara. El grupo se reunió de nuevo y fueron a Parque Caiza. Hicieron creer a Orianna y a su mamá que las liberarían, pero la chica presenció cómo dispararon a Joaquina en la cabeza y luego la quemaron. A ella le dieron un tiro en el pecho y tras rociarla con gasolina le prendieron fuego, pero estaba viva y corrió tratando de huir. Le dispararon cuatro veces más. Douglas Cartagena, único detenido por el caso, explicó que quienes dispararon y las quemaron fueron Giomar y Glen Escalona, pero los demás presenciaron toda la escena.
Un mal camino Cinco años vivieron alquilados los Cartagena en Cerro Norte. Cuentan que la mamá del joven sufre de los nervios. La hermana de Cartagena es ingeniera. El papá, que es capitán de navío de la Armada, se dedica a comprar y vender carros. Parte de la familia vive en Bolívar, sitio donde al parecer, Cartagena, trata de huir a Brasil. Cuando Giomar estudió en el colegio Tirso de Molina era un chico problemático, que llegó a poner explosivos en los sanitarios. Allí conoció a Orianna, y cuentan que ella repitió el cuarto año por él.
Terminaron en dos oportunidades, y sus amigas dicen que la maltrataba, pero ella nunca se lo dijo a su papá José Guillermo Monasterios, maestro Santi-ko de shang tyong. Pero él sí le dijo cuando conoció a Cartagena: "una persona llena de tatuajes no puede tener nada en la cabeza".
En agosto de 2008 Cartagena iba por la calle Ávila de San Bernardino paseando a su perro, un dogo argentino, y un sujeto lo robó en una moto.
Él esperó a que se alejara y soltó al animal que se fue encima del motorizado, el perro le arrancó la oreja al asaltante mientras Cartagena lo contemplaba, otros vecinos también lo golpearon y fue rescatado por la policía. El asaltante de Cartagena había salido de la cárcel donde estaba por el homicidio del penalista Raymond Aguiar, asesinado en los 80. Solo una temporada estudió Cartagena con el apoyo de un vecino que quiso ayudarlo. Estudió un semestre de mecánica. El vecino debió irse, Giomar volvió a los amigos de siempre y dejó la universidad.
En junio de 2009 fue apresado en flagrancia junto al hijo de otro capitán de navío en Lara, tras el robo de una camioneta en la que se llevaron al conductor. Le imputaron cuatro delitos, incluyendo resistencia a la autoridad por enfrentarse a la Guardia Nacional. Estuvo dos meses en Uribana y la juez lo liberó porque Fiscalía nunca presentó la acusación.
Siempre juntas Sus amigos de militancia política le decían Kimy a Joaquina, y la recuerdan como una mujer excepcional, activa y alegre, rasgos que heredó su hija. Pasó años en el MAS y, aunque trabajó toda su vida en el antiguo Consejo Nacional Electoral, estaba jubilada.
Kimy se hizo cargo de su mamá, quien está muy enferma y de su único hermano que tiene una discapacidad mental producto de una enfermedad. Los alumnos de Santi-ko recuerdan que Orianna aprendió a caminar en el gimnasio donde su papá da clases: "Se le iluminaron los ojos" recuerdan, ella lo hacía "ablandar".
Cuando era bebé y Joaquina viajaba por trabajo, Santi-ko la tenía con él en un corral en el gimnasio. Ahora él dice "estar haciendo de tripas corazón". Sus alumnos, que son como una familia, están a su lado y ayer le hicieron un homenaje en Parque Miranda para animarlo.
Él se ha aferrado a ellos y a Mica, la perrita de su hija, la llama bebé y está pendiente de ella en todo momento. Las amigas de Orianna recuerdan su apoyo incondicional: "Siempre dijo que no podría vivir sin su mamá. Y, ¡mira, se fueron juntas!" A muchos les resulta difícil aceptar lo ocurrido. Otros, como el papá de Orianna, se aferran a la espiritualidad. El día en que las despidieron él le dijo a los amigos de su niña: "Si me necesitan como padre, estoy disponible. Disfrutamos de haberlas tenido, ahora hay que dejarlas ir".

Laura Dávila TrueloEL UNIVERSAL

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