lunes, 22 de febrero de 2010

NOTICIAS DE SUCESOS (BARINAS)

FRENTE A CENTRO DIAGNÓSTICO: MATAN Y ROBAN FUSILES A DOS SARGENTOS DE LA GN

(César Villamizar Trejo/Fotos Eduardo Roselis).-
Segundos antes de que resultaran asesinados a tiros, los sargentos de la Guardia Nacional Ramón Alfonso Dávila y José Gregorio García, conversaban sanamente frente al lugar donde prestaban servicios. Dos sujetos se encargarían de quitarles la vida y despojarlos de sus AK-47 y dos pistolas de reglamento.

Los dos funcionarios militares, ambos plazas del Destacamento 14 de la Guardia Nacional, aparentemente esperaban a alguien cuando fueron sorprendidos por dos sujetos armados alrededor de las 11 de la mañana de ayer jueves. El exceso de confianza fue evidente.
Y fue tan cruel la sorpresa que no tuvieron tiempo de utilizar sus armas de servicio.

El par de hampones, de manera sigilosa y esperando el momento indicado, ejecutaron la mortal descarga de balazos con dos potentes pistolas, con lo cual sorprendieron a los dos sub oficiales, para luego apoderarse de los dos potentes fusiles y de las dos pistolas de ambos cuerpos inertes.

"Las investigaciones hasta ahora practicadas nos indican que sólo fue una pistola Glock, automática, la que tomaron los sujetos luego de disparar contra los funcionarios", aseveró en la mañana de ayer, una hora luego del sangriento suceso, el comandante del Destacamento 14 de la Guardia Nacional coronel (GN) Roque Carmona Nieves.

El jefe castrense, con el rostro compungido por la muerte de dos de sus subalternos, afirmó que el móvil que se evaluaba con fuerza a esa hora era el del robo de armas.

Lo que sí fue cierto es que dos sub oficiales de alto rango de la Guardia Nacional fueron asesinados con alevosía por sujetos que nada les importó la hora, el lugar y otras circunstancias.
Para estos dos matones, la vida de dos padres de familia y funcionarios públicos les importó un bledo, pues pareciera que primera estaban las potentes armas.

Ramón Alfonso Dávila, de 34 años y con 16 en la institución, murió en el sitio del hecho, al recibir varios impactos de bala en la cabeza y en el pecho.

Su compañero García, de 33 años de edad y 14 en el cuerpo militar, igualmente fue blanco de por lo menos cinco balazos distribuidos en el rostro, en el cuello y en el pecho. Fue llevado aún con vida al hospital Dr. Luis Razetti, pero expiró cuando ingresaba.

Los asesinos, después de apoderarse de las armas, corren a la siguiente esquina, vía a la Avenida Carabobo, donde presuntamente un Malibú, color rojo, con dos personas en su interior, los aguarda y huyen a toda velocidad.

Para robarles las armas
Aunque la versión oficial reveló que a los dos sub oficiales de la GN les robaron sólo una pistola, fuentes extra oficiales aseguraron que los matones se apoderaron de dos fusiles rusos K-47 y de dos pistolas automáticas, 9 mm.

Expertos militares e investigadores policiales coincidieron en aseverar que no hay que descartar que Dávila y García probablemente fueron objeto de una venganza por causas que no se atrevieron en afirmar.

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