viernes, 18 de diciembre de 2009

NOTICIAS DE SUCESOS (CARACAS)


Escolta de Ledezma pidió piedad a su asesino para que no la matara
La funcionaria de 35 años fue asesinada a tiros para quitarle unos juguetes


Familiares de Ledys Carolina Díaz estaban inconsolables
Fernando Sánchez)

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Algunos transeúntes de la avenida San Martín observaron cuando una pareja de menores de edad interceptaron a la escolta del alcalde Antonio Ledezma, Ledys Carolina Díaz, la despojaron de unos juguetes y posteriormente le propinaron tres disparos.
Al menos dos testigos afirmaron ante los detectives del Cicpc que a eso de las ocho de la noche del lunes observaron cuando la infortunada mujer era abordada en la oscuridad por dos sujetos en las cercanías de la plaza Capuchinos.
La mujer llevaba unas bolsas con juguetes que había retirado de la fiesta de empleados de la Alcaldía Mayor, la cual se celebró en el Colegio de Ingenieros en Quebrada Honda.
Escucharon cuando la funcionaria de 35 años, madre de cinco hijos, les imploraba que no la mataran y pedía misericordia, pero recibió tres disparos.
Conducía una motocicleta Vera, de color rojo. Funcionarios de la Policía Metropolitana, adscritos al Centro de Coordinación Policial de la parroquia San Juan, apresaron a un adolescente de 16 años y le decomisaron un revólver. Al imputado lo presentaron en un juzgado especial para adolescentes en el Palacio de Justicia. Lo remitieron a un Centro de Formación Integral, que anteriormente denominaban como Retén de Menores.
El adolescente homicida declaró que reside en la parroquia El Valle. No obstante las autoridades presumen que pernoctaba en una de las pensiones de la parroquia San Juan junto a un cómplice. La infortunada mujer desempeñaba el cargo de inspectora de Seguridad en la Alcaldía Metropolitana.
El cadáver quedó tendido en el pavimento mientras llegaban las comisiones de la División contra Homicidios de la policía científica. Los consternados parientes e hijos de la funcionaria asesinada acudieron a la morgue de Bello Monte para retirar el cadáver.
Prefirieron guardar silencio. No obstante, los compañeros de trabajo se mostraron contrariados por el deceso y exigieron a las autoridades nacionales enfrentar el clima de inseguridad. Recordaron a la funcionaria como una excelente persona, responsable y de extraordinaria calidad humana.
"Aquí matan a la gente y el Gobierno se hace el loco. Ahora quedan esos muchachos por ahí, huérfanos de madre por culpa de un régimen ineficiente", dijo Sara Ortega, amiga de la víctima. Los vecinos de Capuchinos denunciaron que la PM ahora trabaja en carpas como gitanos.

Gustavo RodríguezEL UNIVERSAL

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