viernes, 14 de agosto de 2009

NOTICIAS DE SUCESOS (CARACAS)



Empleados de morgue capitalina están expuestos a infecciones
Descontaminación realizada por Protección Civil debería ser semanal


Funcionarios de la Dirección Nacional de Protección Civil tardaron más de dos horas en descontaminar la medicatura, el miércoles Diariamente los empleados de guardia que laboran en las instalaciones de la morgue de Bello Monte, se exponen a enfermedades infecciosas, bacterianas e, incluso virales, pues los malos olores y la acumulación de cadáveres son agentes propagadores de severos daños a la salud.



Según refiere el médico forense Augusto Soto Aguirre, jefe del departamento de Ciencias Forenses de Guarenas, "laborar en espacios con focos de contaminación severos es riesgoso, pues las bacterias, hongos e infecciones que presentan los cadáveres, o que se reproducen, pueden ser adoptadas por los trabajadores y eso es grave".


Para ello, el especialista recomienda que se realicen limpiezas periódicas a fondo en las instalaciones de la medicatura semanalmente, ya que eso ayudaría a minimizar los focos de contaminación.


Además de los empleados, familiares de víctimas que ingresan a las áreas de autopsias en rondas de reconocimiento, también se exponen a las enfermedades infecciosas.


La morgue de Bello Monte, pese a las labores de mantenimiento que ha recibido, presenta espacios no acordes para la conservación y manejo de cadáveres.


Ejemplo de ello, explica un empleado de la medicatura, son las fallas que se presentan en las cavas desde hace varios meses.


De las seis existentes, una está fuera de servicio y alberga 20 cuerpos sin vida en estado de descomposición, según manifestó el trabajador.


Este espacio no fue limpiado del todo, cuando funcionarios de la Dirección Nacional de Protección Civil ingresaron, la mañana del miércoles, a realizar la descontaminación.


El deber ser El área de autopsias debería estar en estado de pulcritud, pues de esa manera se eliminarían los riesgos de contraer cualquier enfermedad, tanto en empleados como en familiares de víctimas que ingresan a los espacios.


Así lo manifiestan los propios trabajadores que, pese a utilizar indumentaria correcta para realizar sus labores, expresan su preocupación por la situación.


Comentan que la acumulación de vísceras, luego de realizadas las autopsias, son un foco principal de contaminación, puesto que son arrojadas en una alcantarilla que sirve como "escurridor" de la sangre de las partes humanas.


"Lo correcto es que hayan recipientes de plástico donde se desechen las vísceras una vez que han sido pesadas por los patólogos. Además, las herramientas que utilizan para realizar las necropsias, como bisturís y jeringas, las colocan en papeleras cuando lo ideal es aislarlas en envases plásticos identificados como desechos patológicos", expresan los empleados.


Con relación a la acumulación de cuerpos en estado de descomposición, los trabajadores detallan que deberían ser tratados con cantidades específicas de formol y, en algunos casos, aplicarles cal para que la ronda de reconocimiento por familiares sea más rápida y menos riesgosa en materia de infecciones.


Aquellos cadáveres que no sean reclamados luego de un tiempo prudencial, recomiendan los empleados de la medicatura, deben ser retirados del lugar y llevados al cementerio General del Sur (La Peste) para darles cristiana sepultura.


"Así se eliminan los focos de putrefacción, pues en promedio ingresan hasta siete cuerpos sin vida al día", dicen. Ante estas estadísticas extraoficiales, son ocho los patólogos con cinco asistentes, quienes cumplen jornadas de guardia y atienden estos casos. Pero, el retraso en las autopsias se evidencia cada día.


dramirez@eluniversal.com
Deivis Ramírez Miranda

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