lunes, 1 de junio de 2009

(INSEGURIDAD SOCIAL FUNCIONARIOS DE LA PM)


Funcionarios de la PM y familiares en orfandad asistencial La inseguridad social es el más grave problema de quienes deben proteger a la ciudadanía

JESUS EDUARDO BRANDO
Las aspiraciones de seguridad personal y social no sólo afectan a los ciudadanos civiles, sino que lastimosamente también afectan a quienes por profesión tienen la misión de resguardar la integridad de las personas y su bienes. Confirmados los informes de inteligencia, los cinco funcionarios de la Policía Metropolitana procedieron al allanamiento de la vieja casona en Pro-Patria. A los lados del largo pasillo estaban las habitaciones, en dos de ellas -por separado- estaban tendidos dos sujetos, aletargados por efectos de las drogas.
Sorprendidos fueron sometidos sin necesidad de violencia. Pero en el cuarto al fondo, otro elemento se agazapaba armado.
Cuando los agentes ingresaron a la habitación el hombre disparó reiteradamente. El oficial Rafael Padilla cayó grave, pues un balazo lo atravesó desde el ombligo causándole además de fuerte hemorragia severas lesiones en el intestino grueso y colon que ameritaron una colotomía.
Auxiliado por sus compañeros fue trasladado a un centro asistencial. Los organismos correspondientes de la PM cubrieron los gastos de hospitalización, cirugía y tratamiento.
Pero una vez de alta el funcionario ha quedado "a la buena de Dios". Por un lado, el tratamiento postoperatorio prosigue y los 870 bolívares fuertes que le cuesta la medicación corren por su cuenta. Afortunadamente es un hombre joven y el médico tratante mantiene el seguimiento clínico, pues debe ser sometido a nueva intervención quirúrgica en procura de restablecer el normal funcionamiento de su organismo.
El problema está en que los exámenes y cirugía se han ido postergando, debido a que la institución policial está en mora con el pago de la póliza de seguros y les han suspendido la atención. En muchos casos la dureza de las realidades afectan negativamente la mística del personal.
"Después de mi bachillerato en el liceo policial, me fui a cursar mis cuatro años en el instituto universitario, para graduarme como oficial. Pero al entrar en servicio activo me encontré con un monstruo. Es como si estuviera ante un muro que no estaba ahí. Pero bueno, uno trata de escalarlo y se va espinando y cayendo". Por curiosidad en salida con una persona cercana que buscaba empleo, Padilla también llenó una solicitud que le fue respondida positivamente al revisar su currículo profesional para el área de seguridad en una empresa privada. "Dos mil 300 bolívares fuertes, más bonificaciones, cesta tickets, seguro de hospitalización, cirugía y maternidad y un régimen de trabajo más administrativo que de riesgo. Eso me ha hecho pensar. En la PM ganó mil 200 bolívares, menos descuentos. Es decir 500 bolívares quincenales, a riesgo de muerte o invalidez permanente sabiendo que yo y los míos podemos quedar en el abandono". Otro agente graduado de la PM resiente la falta de dotación.
"Incluso botas, uniformes, ropa interior y, a veces, hasta proyectiles debemos comprarlos de nuestro bolsillo con sueldos tan bajos". Al personal se les descuenta Seguro Social, pero deben gestionar individual y personalmente su efectiva inscripción en el sistema. "Después que un funcionario ha recibido la atención primaria de emergencia y hospitalización, y es dado de alta, sólo le queda la quincenita para atender su recuperación y cargas familiares.
La institución como tal no nos asiste. Sólo que los jefes pidan a los compañeros del convaleciente una colaboración a conciencia". Es así como el policía afectado y su familia reciben alguna ayuda económica extra. La función policial es una profesión en la que los máximos riesgos siempre están presentes.
No hay horarios ni días libres ante las exigencias del servicio. Prolongadas ausencias del grupo familiar y las preocupaciones por lo que pudiera pasarles, pues policías y sus familias también conviven en las populosas barriadas del área metropolitana en que son situaciones cotidianas y permanentes los atracos, el tráfico y consumo de drogas y las balaceras entre bandas rivales que generalmente matan a personas inocentes. +Pero, qué pasa si muere algún funcionario en servicio+. Para los funcionarios consultados por 2001 la situación se les hace difícil, pero no hay más alternativa.
"Cuando eso sucede legalmente hay una cobertura de seguro que previamente el funcionario llena para establecer a los beneficiarios y porcentajes a cada uno". Aunque la realidad es otra, la esposa -por ejemplo- sigue recibiendo el sueldo. Lamentablemente más o menos al año de muerto el funcionario, se desentienden de la familia o como se dice popularmente "empiezan a barajarlos, venga mañana… el mes que viene, los recursos no han bajado". Son significativos los casos entre funcionarios actuales, como uno de la PM y otro de Vargas, que fueron asesinados en el kilómetro 11 de El Junquito.
ANCLADO A UNA SILLA DE RUEDAS
Puede decirse que los policías de carrera están conscientes de los graves riesgos implícitos en sus funciones y actividades. Sin embargo, en su mayoría sólo en la desgracia sienten el rigor y padecimiento de la orfandad asistencial. "El año pasado otro joven inspector de la PM integraba parte de una comisión encargada de detener a los miembros de una banda criminal en una zona de la carretera Petare, Guarenas, Santa Lucía". La distribución de la barriada planimétricamente es un entramado de callejones y transversales, por lo que los efectivos avanzaban con atención a su retaguardia.
Más de una docena de antisociales armados estaban reunidos a la llegada de la policía, por lo que inmediatamente se dispersaron entre las callejuelas. Reagrupados en dos flancos emboscaron a la policía desde la retaguardia.
El oficial a que nos referimos recibió dos balazos en un brazo y otros dos en la región cervical por la espalda. Pasada la etapa de hospitalización y cirugía quedó cuadrapléjico. Por no tener familia en Caracas fue alojado en casa de un compañero. Bajo control médico, entre su sueldo y colaboraciones, recuperó movilidad de sus brazos no así de sus piernas. Finalmente sus familiares se lo llevaron al interior. Hasta ahora le llega la escuálida quincena, pero para su movilización sus parientes debieron costear los 12 mil bolívares fuertes para una silla de ruedas eléctrica.
La entrevista va fluyendo despacio, casi "con cucharilla". Lo cierto es que no hay, además de la desasistencia social, un programa para reentrenamiento y reinserción de los funcionarios que resultan discapacitados parcialmente -por ejemplo- para su preparación y empleo en labores administrativas y docentes. Salvo casos excepcionales, como un sargento en sillas de ruedas que fue reubicado en control de operaciones de la PM en Caricuao.
ASISTENCIA LEGAL Y PROCESAL
Otras situaciones drásticas deben enfrentar los funcionarios policiales, los entrevistados por 2001 están conscientes y admiten la procedencia del enjuiciamiento y condena de los agentes del orden cuando se hayan visto y establecido sus responsabilidades en hechos delictivos, como pudiera ser homicidio. "No obstante hay circunstancias en que nos vemos igualmente desamparados legalmente. Por ejemplo, en una actuación policial en Miranda, un presunto antisocial se avalanza contra un policía para despojarlo de una escopeta. Amenazada su vida, el policía reacciona y el delincuente fallece con un tiro en una pierna y otro al pecho".
Procedimentalmente agentes del mismo cuerpo policial detienen al funcionario y de una vez fue puesto a las órdenes de los tribunales por flagrancia. "No se le llevó a la orden de su comando ni se le dieron los cinco días para sustentación de su informe oficial. Tiene año y dos meses detenido, primero en la cárcel de Los Teques ahora después de muchas gestiones en la zona 2 de la PM en Caracas.
Ya hubo la vista del tribunal y no hay sentencia. Por una razón, hubo defensa propia y en el expediente están todos los elementos".
UN TEMA ÁLGIDO
El cuerpo policial como en toda organización social o humana no está exento a las tensiones y presiones del ambiente político nacional. Los policías también la experimentan y argumentan que más allá de las posiciones individuales, hay sectores de la sociedad que les estigmatizan como represores y enemigos.
Tratan de no ahondar mucho en el tema. "Nosotros cumplimos las órdenes, custodien las manifestaciones o marchas oficialistas, allá vamos, si son de la oposición, lo mismo.
Que la gente marche y manifieste, pero no podemos hacernos de la vista gorda cuando hay alteraciones del orden público". Internamente ha habido, y hay cambios, que han variado acorde a los cambios en autoridades de gobiernos regionales. Ha habido reincorporaciones y jubilaciones. Pero procuran disminuir las tensiones internas adoptando el esquema de institucionalidad. Llevado a la práctica evitar en lo posible las conversaciones y polémicas sobre asuntos políticos. Sin embargo, la realidad está ahí. Cómo hacen. "Las mayores presiones se sienten entre los cuadros superiores y suboficiales, como sargentos y cabos… hay mucho de cuidar puestos".
LA VIDA DESPUÉS DE JUBILADOS
Los sargentos mayores Edwin Barceló y William Tovar, son presidente y vicepresidente respectivamente de la Asociación Civil por la Defensa de Jubilados y Pensionados de la Policía Metropolitana, funciones de ardua y exigente vocación social y gremial. Las condiciones de sus agremiados, la mayoría de los dos mil nueve funcionarios de todas las jerarquías que fueron jubilados de oficio en 2005, al llegar Juan Barreto a la Alcaldía Mayor o Metropolitana.
"Este ex funcionario tuvo expresiones muy duras e injustificadas hacia quienes fuimos jubilados, bien por tiempo de servicio cumplido, a propia solicitud o quienes fueron relegados por decisión ejecutiva, cuando dijo que había limpiado la institución de delincuentes y corruptos".
Hemos mantenido la lucha en defensa de las reivindicaciones de nuestros compañeros y sus familiares en lo socioeconómico y médico asistencial. Ahora es otro quien está cuestionado por presuntas irregularidades en su gestión, manifiestan. Las condiciones de muchos de ellos son muy difíciles. Han habido fallecimientos por afecciones de salud en espera de cancelación de prestaciones que nunca llegaron. Ahora mismo, los ex agentes Rafael Teodoro Blanco y Antonio Carrasco esperan la cancelación de sus pasivos para poder costear tratamientos médico-quirúrgicos por problemas cardíacos.
Actualmente hay un listado de un mil 448 ex funcionarios en situación de espera. Entre ellos 53 en calificación prioritaria por discapacidad.
La insolvencia de sus pagos ha sido documentada, gestionada y certificada tanto por el Ministerio de Finanzas como por la Alcaldía Metropolitana. "Honrar los compromisos laborales requiere alrededor de 20 millones de bolívares fuertes. La Alcaldía Metropolitana recibe el 14 de cada mes, por vía de situado constitucional, 66 millones de bolívares fuertes, pero no se resuelve el problema". En la anterior gestión de Barreto, el 4 de octubre 2006, se promulgó un decreto de homologación de sueldos, entre 40 y 80 por ciento respecto al escalafón de los funcionarios activos, jerarquías y tiempo de servicio.
"Pero inexplicablemente, el 29 de diciembre del mismo año 2006, fue modificado y quedó exclusivamente equiparado al sueldo mínimo de 800 mil bolívares". Sin embargo, tales acreencias sigue sin cancelación efectiva, las actuales autoridades de la Alcaldía Metropolitana les han dicho que "posiblemente en julio, si es que les bajan los recursos, puedan comenzar a pagar".
Pero su situación legal no está del todo clara, por lo que piden definición a la nueva Autoridad Única del Distrito Capital. Pues el personal de la PM inicialmente dependía de la Gobernación del Distrito Federal, para pasar posteriormente a la Alcaldía Mayor; y, en la misma gestión de Barreto, el personal activo fue pasado al Ministerio de Interior y Justicia, mientras los jubilados y pensionados quedaron adscritos a la Alcaldía Metropolitana. Ante la complejidad e irresolución de los problemas, han acudido ante el Tribunal Supremo de Justicia quien remitió el caso a la instancia contencioso administrativa cuya decisión está pendiente. "Hemos acudido a todas las instancias oficiales, a los medios de comunicación oficialistas y no oficialistas.
Nos hemos movilizado muchas veces hasta Miraflores y le hemos entregados documentación formal a los funcionarios comisionados para atendernos. Pero parece que no la han hecho llegar al presidente de la República, Hugo Chávez, cuya atención pedimos".