"La inseguridad en el país se debe a fallas estructurales"
Especialistas dicen que el fracaso de los planes es por falta de voluntad política
A pesar de la penumbra que reina en el Paseo Los Ilustres a unos metros, doce policías, bajo cuatro grandes faros, se entretienen conversando con un grupo de motorizados mientras otros se adormecen bajo la carpa. Apenas han pasado las doce de la noche del jueves en la plaza Los Ilustres cuando los funcionarios de la Policía Metropolitana comienzan el trajín de recoger sillas y motos porque ya se marchan.
Así comienza, o termina, el plan Caracas Segura. Utilizado como bandera, este plan tiene más de un año en funcionamiento y aún así la cifra de homicidios en 2008 fue de 2.710 y sólo en el primer trimestre de este año se registraron 844. Ante este escenario algunos especialistas hablan del fracaso de los planes en materia de prevención.
Fallas estructurales Rocío San Miguel, directora de la Asociación Civil Centro de Control Ciudadano, dice que hay tres aspectos estructurales del problema de seguridad que no han sido atendidos. El primero es la ausencia de seguimiento y control en políticas públicas; el segundo es la ausencia de seguimiento de las normas legales; "dos ejemplos son la Ley de Desarme que es un saludo a la bandera y la Ley de Policía Nacional que tiene un año de promulgada sin que se haya hecha efectiva". Para San Miguel el tercer aspecto estructural es la falta de transparencia y auditabilidad en temas claves de seguridad, sin los cuales no se puede hacer prevención, temas como la falta de cifras o el conocimiento de cuántas armas legales hay.
Dice que otro aspecto que puede ser adosado a la inseguridad es el fin de conflicto armado en Colombia, pues muchos irregulares ahora hacen vida en el país y hay una ausencia de cooperación en materia fronteriza entre los dos estados.
El criminólogo Elio Gómez Grillo coincide en que la inseguridad se ha agravado por circunstancias estructurales como el abandono de menores y la disgregación familiar, y la precocidad delictiva. Comenta que en sus estudios ha divido la delincuencia venezolana en cuatro etapas, la más antigua de ellas es el "delito invasor" que arranca en el 58 y que cubre todas las capas sociales. Así el atraco se institucionaliza en la década del 60; en los 70 el robo a bancos; en los 80 la droga como tráfico invicta y que gana más terreno cada día; en los 90 el secuestro y en esta década es el sicariato.
Comenta que el tema siempre ha sido desatendido y ha ido creciendo: uno de cada tres jóvenes adultos tiene un arma de fuego; y los jóvenes que van a la cárcel se especializan allí en el crimen, y por encima no existe atención postpenitenciaria. Proyectos sin ejecución Marcos Tarre Briceño, especialista en prevención y políticas públicas explica que la mejor prueba del fracaso de los planes de este Gobierno son las mismas cifras, pues mientras en el año 2000 había entre 4 ó 5 mil homicidios en el país y ahora son 15 mil, mientras los secuestros se han cuadruplicado. Tarre explica que los datos se traducen: "En que no existe interés de afrontar el problema: 12 ministros en 10 años; planes que no llegan a nada y, quizás lo más grave, la Comisión Nacional para la Reforma Policial que hizo unas recomendaciones interesantes, y al día siguiente de entregarlas el ministro de Interior del momento, Pedro Carreño, dijo que no servían de nada". Considera que la Ley de Policía Nacional y la de Policía Comunal han sido poco estudiadas y que no dan resultados porque no hay planes permanentes.
Para Tarre habría que comenzar por operativos reales de desarme similares a los que se hicieron en Brasil o Argentina. A pesar de la poca eficacia que muestran las cifras, el Gobierno insiste: esta misma semana relanzó el plan Ruta Segura.
Laura Dávila TrueloEL UNIVERSAL
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