sábado, 25 de abril de 2009

NOTICIAS DE SUCESOS (CARACAS)

Una merengada letal acabó con dos familias en Fuerte Tiuna
Dos sargentos, sus esposas y tres niños fueron hallados muertos


Agentes de la DIM acudieron a la medicatura forense de Bello Monte para conocer detalles del suceso ocurrido en Fuerte Tiuna (Fernando Sánchez)

Los toxicólogos y químicos de la policía científica tienen fundadas sospechas de que los siete integrantes de dos familias halladas muertas en un apartamento de Fuerte Tiuna ingirieron un letal veneno que previamente fue disuelto en leche. Los detectives de la División contra Homicidios presumen que el deceso de las siete personas se produjo la noche del miércoles tras concluir una fatídica cena familiar.
A la una de la madrugada de ayer viernes en el interior de las residencias Pedro Camejo, torre A, apartamento A-38, fueron localizados los cadáveres del sargento primero del Ejército Jesús Rafael Cabrera Malavé (30), su esposa Chirly Campero Vielma de 36 años y de sus tres hijos de doce, cinco y tres años de edad. También se encontraron los cuerpos de sus vecinos el sargento mayor Jorge Enrique Espínola (28) y Rosmeri del Valle Ojeda de Espínola, de 26 años de edad.
El hallazgo se produjo luego que los familiares de esta última pareja notaran la inusual ausencia y al llegar al apartamento escucharon los gritos de dos niños que lloraban. La búsqueda continuó en el piso superior, en la tercera planta, pues notaron malos olores y decidieron entrar. Todas las víctimas presentaron hongos espumosos y sangre en la boca, tráquea y pulmones, lo que hizo presumir a los investigadores que los agraviados habían ingerido algún alimento o bebida de naturaleza venenosa fulminante aunque no les provocara la muerte en forma súbita.
Trascendió que los esposos Espínola habían acudido a la casa de sus vecinos. Por ello dejaron a sus pequeños hijos encerrados en el apartamento. Tenían previsto regresar pronto. Los infantes fallecidos fueron encontrados en sus respectivas camas.
Descartan móvil religioso En virtud de las evidencias halladas en el inmueble los detectives descartan que estén en presencia de un suicidio colectivo de motivaciones fanático-religiosas. Presumen que se trata de un homicidio-suicidio cuya tipicidad consiste en el denominado "veneno ciego", pues los agraviados ignoran lo que consumen. Por ello colectaron parte de la platería, licuadora, vasos y medicinas que se encontraban en el apartamento. También enviaron a los laboratorios numerosos envases comerciales de suplementos dietéticos para bajar de peso.
"Pensamos que el veneno fue preparado en una merengada. En la licuadora había restos de una sustancia láctea, pero no nos atrevemos a asegurar nada todavía", dijo un perito que conduce el caso. Hallazgos realizados en las cavidades estomacales de las víctimas corroboran la conjetura policial.
Extraño récipe Un récipe emitido por un médico psiquiatra y una incoherente carta hacen presumir que la autora de las muertes y posterior suicida habría sido Chirly Campero, quien fue la encargada de preparar la "última cena" y el "diabólico coctel" a toda su familia y sus invitados. En la misiva la homicida-suicida le pide a Dios en "esa nueva etapa de mi vida, estar victoriosa en tu máximo poder".
La esquela está siendo analizada para verificar si los rasgos grafológicos son auténticos. Los investigadores intentan ubicar al médico tratante para verificar si la paciente tenía tendencias o rasgos suicidas. Chirly presentaba problemas de obesidad, discutía con frecuencia con su pareja y se deprimía con facilidad, dijeron los vecinos a los detectives.
El señor Roger Ojeda, padre de Rosmeri del Valle Ojeda, dijo que había viajado desde el estado Bolívar porque le avisaron que su hija estaba secuestrada. La mujer era oriunda de San Félix tenía cinco años de casada y era estudiante de cuarto año de Derecho en la Universidad Santa María.
Los esposos Espínola profesaban la religión cristiana y frecuentaban una iglesia evangélica situada en Parque Central. Por ello se presume que subieron a casa de sus vecinos para predicar la palabra de Dios y encontraron la muerte. Ambos se conocieron en Bolívar. Los soldados muertos laboraban en el Departamento de Inteligencia del Ejército. Tejidos de las víctimas fueron sometidos al respectivo macerado y sus resultados serán cotejados con los hallazgos hechos en las bebidas y el arroz con pollo que los agraviados consumieron por última vez. Trascendió que en la carta dejada por Chirly hace referencia a unas pastillas que la ayudaban a dormir.
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Gustavo RodríguezEL UNIVERSAL