domingo, 18 de enero de 2009

SUCESOS MATERIA DE TRANSITO TERRESTRE (BARINAS)



CUATRO RESULTARON CALCINADAS: MUEREN CINCO PERSONAS EN COLISIÓN FRONTAL DE DOS CAMIONETAS

(César Villamizar Trejo / Fotos Eduardo Roselis).-
Cinco personas, entre ellas un niño de aproximadamente nueve años de edad, perdieron la vida en horas de la tarde de ayer en una colisión frontal que protagonizaron dos camionetas, las cuales posteriormente se incendiaron para generar un cuadro dantesco y de lamentaciones.

El triste suceso fue protagonizado por una camioneta Explorer, color verde, placas K-D 240 y una Runner, color blanca, signada con las placas EAH-657, las cuales impactaron aproximadamente a las dos de la tarde de ayer, en la vieja carretera a El Toreño, a pocos kilómetros del hato Caroní.
El primer vehículo era conducido por la docente Londina Alvarez, de 37 años de edad, quien tenía de co piloto a su colega y amiga Luz Marina Rivas, de 38 años. Ambas perecieron calcinadas.
En la camioneta Runner, aparentemente viajaba una pareja y el hijo de ambos, de aproximadamente nueve años de edad. Los adultos resultaron totalmente calcinados, mientras que el cadáver del infante fue rescatado de las llamas por un empleado de Pdvsa- Sur que pasaba por el lugar, el cual se convirtió en un verdadero infierno sobre la tierra debido al voraz incendio de ambas unidades.
Las educadoras venían de celebrar el día del maestro en la comunidad rural "El Cascabel", donde las dos impartían clases de primero, tercero, cuarto y sexto grado.

"Ellas (Londina y Luz Marina) compartieron un rato con nosotros y se despidieron cuando iban a servir un picadillo porque tenían que hacer algo en Barinas", refirió Margarita Sánchez, compañera de trabajo de las fallecidas.

Agregó que Londina Alvarez tenía largo tiempo viajando por esa carretera y siempre lo hacía a baja velocidad, ya que cada mañana viajaba de Barinas a San Silvestre y retornaba en la tarde.
¡Jesús Bendito... no puede ser..!, fue una de las conmovedoras expresiones que ayer se dejaron escuchar entre el mar de lamentaciones que numerosas personas y lugareños manifestaban cuando observaban aquella espantosa escena.

Los cadáveres calcinados de las educadoras se confundían uno sobre el otro dentro de lo que quedó de la camioneta Explorer, la cual quedó atravesada en la referida carretera.
A pocos metros, en la zona enmontada de la vía, se hallaba volteada la camioneta Runner. A un lado los cadáveres de la pareja igualmente calcinados.

De este vehículo fue sacado sin signos vitales el pequeño de unos nueve años, con lo cual no pereció calcinado.

"Vimos cuando las camionetas estaban ya chocadas y volteadas. Un señor que trabaja en Pdvsa-Sur bajó rápidamente de su carro con el fin de salvar al niño que se encontraba en la Runner, pero ya el pequeño estaba muerto", relató uno de los conductores que viajaba por la vía y estuvo muy cerca del hecho.

El exceso de velocidad
Otros conductores que pasaban por la referida vía aseguraron que el exceso de velocidad por parte del conductor de la camioneta Runner, al parecer, fue la causa que generó el lamentable accidente.

"Pude ver cuando el señor que manejaba la Runner blanca perdió el control al salirse del borde de la carretera. Giró bruscamente a su izquierda, pero con la mala suerte que por el canal contrario venía la Explorer y fue cuando colisionaron", refirió otro de los conductores que pudo ver el accidente.
Al sitio del suceso se trasladaron comisiones de Bomberos Municipales, Protección Civil, Policía del Estado, Tránsito Terrestre y de otros organismos, cuyos funcionarios se encargaron de cumplir con sus respectivos roles.
El jefe de operaciones de Protección Civil, Marlon Linares, señaló que la identidad de las docentes se logró gracias a que eran muy conocidas en San Silvestre y porque en la vía transita gente de la zona, pero en lo que respecta a los ocupantes del otro vehículo, no ha sido posible conocer la identidad.
DOS TRÁGICOS ACCIDENTES ESTREMECIERON ESTA SEMANA A BARINAS: VELOCIDAD E IMPRUDENCIA: DOS ALIADAS DE LA MUERTE Y DEL LUTO

(César Villamizar Trejo. Fotos: Eduardo Roselis).-
La tarde del pasado viernes fue la última para las docentes Londina Alvarez (37) y Luz Marina Rivas (30), quienes aspiraban regresar a dictar clases mañana lunes a la Escuela Rural "El Cascabel". También sería el día final para una pareja y su pequeño de ocho años que hacía pocos minutos habían salido de la ciudad con rumbo a Santa Inés.
Las camionetas en la que transitaban las educadoras y la pequeña familia protagonizaron un encontronazo en la vieja carretera a El Toreño, a pocos kilómetros del hato Caroní. No hubo sobrevivientes, ni si quiera rostros ni cuerpos enteros para identificarlos, pues los cuatro adultos resultaron totalmente calcinados, mientras el pequeño de ocho años apenas se salvó del fuego mas no de la muerte.
Apenas 72 horas antes, otras cinco personas perecieron en una colisión registrada la noche del pasado martes en la troncal cinco, a la altura del caserío Cubajito, municipio Ezequiel Zamoral, donde un microbús, con once personas a bordo, se encontró de frente con una gandola cargada de madera, dejando igualmente un panorama triste y desolado, originando llanto, sangre, muerte y dolor.
Allí perecieron cinco de la oncena de pasajeros, quienes regresaban a Los Teques, estado Miranda, luego de permanecer cuatro días en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira.
Ellas respondían a los nombres de Luis Augusto Calles Burgos (54), Marta Isabel Cañas Lizcano (48) y Marcelo Solarte (31), además de una pareja no identificada de origen colombiano.
En aquel accidente, las autoridades informaron que la causa que había generado el lamentable accidente de tránsito fue la que tuvo el conductor de la unidad, Efraín Villamizar: la imprudencia, a través de un delito tipificado como adelanto indebido.

Y el motivo que llevó a la tumba a las dos educadoras y a la familia que transitaba en la camioneta Runner fue la misma: imprudencia y exceso de velocidad por parte del conductor de ese vehículo, quien finalmente fue identificado como Pedro Rosales, de 64 años.

El comandante de la Unidad 53 de Tránsito Terrestre en la entidad, comisario jefe Humberto García Mora, informó que fue a las 10 de la noche del pasado viernes cuando se logró la identidad de Rosales, de su esposa, de nombre Maiyolis Yelitza Balza Silva, de 38 años de edad, y el pequeño hijo de ambos, José Miguel Barrios, de apenas ocho añitos de edad.
Esta familia estaba domiciliada en la Avenida Sucre de la ciudad capital y, al parecer, tenía como destino a la localidad de Santa Inés cuando se toparon cara a cara con la muerte.

El infierno sobre la tierra
En las mentes de muchos barineses seguramente permanecerán grabadas, por largo tiempo, los cuatro cadáveres calcinados que se produjeron a raíz de la colisión frontal que protagonizaron, aproximadamente a las dos de la tarde del pasado viernes, una camioneta Ford Explorer, con dos educadores a bordo, y otra Runner con una pareja y su pequeño de ocho años en su interior.
Fueron numerosas las personas que observaron el cuadro dantesco de lo que quedó tras el severo impacto y el posterior incendio que se produjo en ambos automotores, con los cadáveres en su interior.

Pero lo más triste, sin duda alguna, fue descubrir que la causa que produjo este encontronazo y posterior fuego de ambas unidades fue el exceso de velocidad del señor Rosales, quien, de acuerdo a testigos del horrible suceso, perdió el control del volante tras salirse del borde de la carretera y que, al tratar de regresar abruptamente y girar a su izquierda, traspasó el límite de ambos canales y se encontró de frente con la Explorer verde que tripulaba la profesora Londina Alvarez.

Aquella tarde no sólo se convirtió en la última tarde para las docentes y la pareja Rosales-Balza, pues sus vidas se apagaron en instantes, sino también en un infierno sobre la tierra para quienes tuvieron la oportunidad de ver los resultados de la fatídica colisión frontal.